Tomado de El Universal
El subsidio a la gasolina en Venezuela hace años dejó de atender a alguna lógica económica y se rige tan solo por las consideraciones políticas del gobierno de Nicolás Maduro, como también ocurrió con la administración del expresidente Hugo Chávez, quien durante sus 14 años de mandato nunca tomó la decisión de aumentar el precio de la gasolina.
En una economía que desde el año 1999 hasta la fecha acumula una inflación de 2,914 por ciento, la gasolina se ha vendido invariablemente en 0.070 bolívares (unos veinte centavos de dólar) por litro.
Hace dos semanas Ramírez dijo que en PDVSA “tendríamos varias propuestas listas para desarrollar” frente a los actuales costos, pero insistió en que “ese es un tema tan sensible que pasa por una discusión en el país (…), en el Gobierno “lo hemos discutido bastante y tenemos conciencia de que eso (el alto subsidio) es un problema”.
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En ese lapso la demanda de gasolina ha crecido 53 por ciento, pasando de un consumo de 195 mil barriles diarios en 1998 a los 300 mil barriles diarios que PDVSA reporta para 2013.
Con tal variación en los precios en la economía venezolana, las estructuras de costos de PDVSA han sido superadas, pues al congelamiento de los precios se ha sumado la sobrevaluación del bolívar frente al dólar, lo que ha impedido a la estatal petrolera obtener más ingresos por sus exportaciones para honrar de mejor forma sus compromisos fiscales, parafiscales, sociales y políticos.
PDVSA reconoció en diciembre pasado que pierde unos 7,180 millones de dólares al año por la venta de gasolina en el país.
Según cálculos de los economistas y profesores universitarios Luis Oliveros y Domingo Sifontes, aproximadamente desde 2005 PDVSA empezó a vender la gasolina por debajo de su costo de producción.
A esto debe sumarse que desde mediados de 2011 la petrolera dejó de recibir ingresos de las bombas de gasolina por la venta del combustible. Esta anomalía se debe a que en el negocio de distribución de combustibles PDVSA los produce y vende, pero las estaciones de servicio, administradas su mayoría por empresarios privados, son las que venden el producto a los conductores, con derecho actualmente a una ganancia de 0.28 bolívares por litro de combustible (tanto gasolina como diesel).
Ese margen, en una estructura de costos en la que el precio de la gasolina tiene más de 15 años congelado, resulta superior a lo que pagan los conductores al llenar sus tanques de gasolina. El diferencial ronda los 0.2 bolívares por litro y lo asume PDVSA.
Con el nivel actual de consumo la petrolera paga el equivalente a 500 mil dólares al día en ganancias para las 1,800 estaciones de servicio instaladas en el país.
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