Tras doce años de ausencia mundialista, Bélgica celebró este martes su regreso a una Copa del Mundo con una victoria 2-1 ante Argelia tras remontar un gol en contra, en el primer partido del grupo H de Brasil-2014 disputado en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte.
El delantero argelino Sofian Feghouli abrió el marcador en el minuto 25 al transformar un penal, pero en la segunda parte el centrocampista Marouane Fellaini igualó con un remate de cabeza (70) y, a diez minutos del final, Dries Mertens puso el 2-1 con un tiro duro y colocado. Bélgica, cuarta en México-1986 en su mejor actuación mundialista, no jugaba en una Copa del Mundo desde su eliminación en octavos de final ante Brasil (0-2) en Japón y Corea del Sur-2002.
En la plaza situada junto a la sede de Correos (la Posta, como la conocen los argelinos), los aficionados, ataviados con banderas y motivos verdiblancos, clavaron durante 90 minutos sus ojos en la pantalla gigante colocada por el ayuntamiento de Argel.
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La victoria es un justo premio para los Diablos Rojos, que fueron constantes animadores del juego y llegaron al Mundial como posible revelación a partir de un plantel joven y con gran calidad técnica que en su mayoría juega en las grandes ligas de Europa.
“Argelia hizo el partido que tenía que hacer. Sin nuestra fuerza mental y nuestro banco de suplentes no hubiésemos ganado”, dijo el entrenador belga Marc Wilmots en conferencia de prensa al final del partido.
La estrella Eden Hazard afirmó de su lado que el triunfo “es fundamental para la confianza” del equipo, que tendrá como próximos rivales a Rusia y Corea del Sur.
Quizás sintiendo la presión de ser favorita del encuentro, a los belgas les costó entrar en el partido y tener un juego fluido, a pesar de que Wilmots optó por jugadores más técnicos en el mediocampo, con Moussa Dembele en lugar de Fellaini y Nacer Chadli por Kevin Mirallas.
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