Implacables

No solo se vengaron, los humillaron. Los Spurs aplastaron 104-87 al Heat de Miami, para quedarse con la corona de la serie final de la NBA, su quinto título en 15 temporadas.

No solo se vengaron, los humillaron. Los Spurs aplastaron 104-87 al Heat de Miami, para quedarse con la corona de la serie final de la NBA, su quinto título en 15 temporadas.

San Antonio vibró al máximo anoche, por la emoción de sus aficionados contagiados por el gran momento de los Spurs, ese conjunto que con una rotación del balón casi perfecta, con una banca de oro y tiradores precisos, pudo tomar la venganza ante el Heat, que el año pasado les derrotó.

Kawhi Leonard, que en 14 días cumple 23 años, máximo anotador con 22 puntos, reboteador con 10 y nombrado el Jugador Más Valioso de la final, se creció; Manu Ginóbili (19) una vez más fue el cerebro, Duncan (14) el líder y Patty Mills (17) el tiro de gracia.

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5 campeonatos en 15 temporadas suman los Spurs de San Antonio, verdugos del Heat de Miami en la final que finalizó anoche

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En el primer cuarto el Heat se aferró a la esperanza de continuar en la pelea por la serie, gracias al empuje de LeBron James y Ray Allen, al ganarlo 29-22. Pero solo enfureció a la fiera.

Los disparos comenzaron a llegar de todos lados y con una racha de 12 puntos consecutivos, coronados por una clavada de Ginóbili ante la fuerte marca de Chris Bosch, lograron tomar la delantera, la que solo fue aumentando con el pasar de los minutos. Al medio tiempo San Antonio ganaba 47-40.

El Heat volvió a atacar con fuerza en el tercer cuarto, siempre impulsado por LeBron, pero una vez más los Spurs respondieron.

Y no fue con Duncan, Ginóbilli o Parker (16 puntos). Fue con Mills, que en diez minutos de juego alcanzó los 14 puntos, con tres triples (completó cinco) entre intentos consecutivos, combinado con uno de Ginóbilli que impuso la mayor diferencia en el juego con 21 unidades, por el 65-44. El tercer periodo concluyó 30-18 a favor de los Spurs.

El entrenador Gregg Popovich dio una gran oportunidad al público, la de vitorear a sus estrellas. Pocos minutos antes de acabar el juego salió Duncan, después fue el turno de Ginóbilli y de Boris Diaw, que no hizo cinco puntos, pero tuvo seis asistencias, un robo y nueve rebotes. La ovación fue ensordecedora.

Los 31 puntos de LeBron quedaron en segundo plano, Bosch fue limitado a 13 y Dwyane Wade a 11.

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