La emoción de anotar en el Mundial fue tan grande que Óscar Duarte soltó el llanto, mientras que su gol lo gritaba todo Costa Rica y hasta aficionados de Nicaragua.
El zaguero, quién nació en Catarina, Masaya, se quitó de encima la marca de Christian Stuani y cruzó un cabezazo que venció a Fernando Muslera.
“Cuando entró el balón me volví loco, no sabía qué hacer. Es algo único y espero que se vuelva a repetir en este Mundial”, dijo el espigado futbolista.
Con el gol, Costa Rica se puso arriba en el marcador y encaminó una victoria convincente.
El defensor, fuerte como un roble, flaqueó ante ese instante de tremenda alegría y lloró, mientras sus compañeros lo abrazaban y cientos de ticos y brasileños gritaban en el Arena Castelao.
“Es el momento más importante de mi vida. He tenido instantes difíciles desde que empecé y gracias a Dios se han dado las cosas. Creo que la recompensa llegó con creces”, comentó.
El central fue la gran novedad en el once de Jorge Luis Pinto y respondió con mucha calidad.
En el juego aéreo fue casi impenetrable, le dio la salida al equipo y en el uno contra uno no se amedrentó con Edinson Cavani.
Además, no se le dejó a Wálter Gargano cuando trató de empujar a Joel Campbell.
Un día especial para Óscar Duarte, para Costa Rica y hasta para su natal Nicaragua.
Orígenes
La firmeza del juego de Duarte es un reflejo de su origen, el de un hijo de padre emigrantes, que con poco llegaron a Costa Rica, pero que hoy viven junto a su hijo un momento valioso.
“Era más comunicativo conmigo. Me decía: mamá fíjese que a fulano de tal le compraron tacos. Yo con cariño le respondía con un mi amor más adelante cuando yo pueda los compramos. Nunca me reprochó. A veces se quedaba callado quizá para no hacerme sentir mal. Me daba pesar ir a la cancha y ver a sus amigos que sus padres le compraban frescos y yo no podía, tomaba lo que llevábamos de la casa”, relató Walkiria Gaitán, la madre del defensor de la Selección de Costa Rica.
Pero hace unos diez años llegaron esos tacos de marca para Duarte, en los que su mamá se gastó casi todo su salario.
“Me acababan de pagar y ahí se fue todo el sueldo; pero bueno, valió la pena”, dijo la señora, que hoy ve recompensados sus sacrificios con el éxito de su hijo.
“Es el momento más importante de mi vida. He tenido instantes difíciles desde que empecé y gracias a Dios se han dado las cosas. Creo que la recompensa llegó con creces”. Óscar Duarte,defensor de Costa Rica
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