Sao Paulo/ EFE
El gobierno brasileño restó ayer importancia a las protestas contra el Mundial de Futbol que tuvieron lugar la víspera durante el partido inaugural del torneo y resaltó que solo cuatro mil personas en todo el país participaron en ellas.
Si bien el ejecutivo municipal determinó unos servicios mínimos del setenta por ciento en hora pico, algunos hinchas tuvieron dificultades para conseguir autobús para llegar al estadio mundialista Arena das Dunas, según medios locales.
A pesar de que no se esperan nuevas protestas durante el fin de semana, el movimiento Passe Livre ha convocado una nueva marcha para el 19 de junio en la capital paulista, día del encuentro entre Uruguay e Inglaterra en el Arena Corinthians.
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Pese a la baja adhesión, el segundo día del torneo se volvió a ver salpicado por una pequeña protesta que tuvo lugar en la ciudad brasileña de Salvador, mientras se celebraba el partido en el que España cayó derrotada 1 a 5 ante Holanda.
La policía brasileña dispersó con gases lacrimógenos y bombas aturdidoras a los cerca de cien manifestantes que participaron en la protesta y alrededor de 13 personas fueron detenidas por cometer actos vandálicos, según las autoridades.
La protesta de este viernes en Salvador se suma a las del jueves en al menos seis ciudades, entre ellas Sao Paulo y Río de Janeiro, que coincidieron con el partido inaugural entre Brasil y Croacia.
De acuerdo con la ministra de la Secretaría de Derechos Humanos de Brasil, Ideli Salvatti, en las marchas del jueves “no hubo más de cuatro mil personas sumadas en todo Brasil”, a diferencia del año pasado, cuando millones de personas salieron a las calles.
“Creo que cuatro mil es más de lo que realmente hubo, frente a los dos millones de brasileños y turistas que estaban celebrando y participando”, afirmó Salvatti en referencia a las manifestaciones aisladas que tuvieron lugar la víspera y que dejaron cerca de una decena de heridos.
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