Asegurar el futuro

Grupos y empresas familiares crecen de la mano de su fundador, salvando los primeros años los obstáculos de lograr rentabilidad y escala necesarias para poder sostenerse. En esta etapa, el rol de liderazgo del fundador en la toma de decisiones es fundamental para sacar la empresa adelante.

Juan Vega Gonzales (*)

Grupos y empresas familiares crecen de la mano de su fundador, salvando los primeros años los obstáculos de lograr rentabilidad y escala necesarias para poder sostenerse. En esta etapa, el rol de liderazgo del fundador en la toma de decisiones es fundamental para sacar la empresa adelante.

Conforme pasa el tiempo la empresa crece, el fundador entra en años y se hace necesario trabajar para asegurar que la(s) persona(s) de la siguiente generación —que quedarán a cargo de la empresa— tengan actitudes, capacidades y habilidades necesarias para asegurar la continuidad de la misma.

En ese momento corresponde al fundador realizar un examen de conciencia, ya que además de elegir y transferir capacidades y conocimientos a su sucesor, deberá resistir la tentación de seguir haciendo y decidiendo todo solo, lo que puede ser más efectivo a corto plazo; pero es dañino a mediano plazo.

En la vida empresarial es difícil aprender sin equivocarse. El fundador deberá armarse de una dosis de comprensión y sabiduría para tolerar errores de aprendizaje; ya que los mayores aprendizajes y experiencias de sus sucesores provendrán de los errores.

La combinación de miedo al error, sumada al “factor ego” del fundador, son probablemente los mayores obstáculos que impiden o limitan el desarrollo de capacidades, autoconfianza y motivación de sus sucesores; lo cual si no es bien manejado puede terminar en un quiebre de relaciones y empresarial.

Así como el fundador realizó grandes sacrificios para sacar adelante la empresa; para asegurar la continuidad/futuro de la misma, deberá tener el valor de salir del limitante “yo sé todo yo solito” (resistir la tentación de decidir por el sucesor), para permitirle crecer y aprender de sus aciertos y errores.

“Soltar el control” no significa descuidar el consejo, seguimiento y apoyo a la persona a la que delega tareas/responsabilidades. Una buena delegación incluye una clara definición de metas, asegurarse que la persona tiene las capacidades para poder cumplirlas (o encargarse de capacitarla/asesorarla).

El fundador necesitará acordar con el sucesor estándares de desempeño, límites dentro de los cuales podrá tomar decisiones, elaborar un plan de aprendizaje y delegación y darle seguimiento y apoyo para que pueda realizar adecuadamente la tarea; sin negarle el derecho a decidir, aprender y crecer.

Ayude a crecer a su(s) sucesor(es), para asegurar el futuro de su empresa.

(*) [email protected]

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