Neymar tomó la responsabilidad de ejecutar el penal y lo acertó porque lo tiró con fuerza ante el portero croata, Pletikosa. LA PRENSA/ EFE

Neymar dio un respiro

El mediocampista brasileño marca dos de los tres goles que dieron la primera victoria a Brasil en el Mundial 2014.

Un inexistente penalti acabó con la resistencia firme de Croacia y alivió a Brasil, cuyo estreno se tambaleó en un partido de devenir incierto y que terminó por desatascar Neymar, autor de dos goles que sellaron la primera victoria local en el Mundial 2014.

El árbitro japonés Yuichi Nishimura indicó decidido los 11 metros por un presunto agarrón de Dejan Lovran a Fred a 20 minutos para el final, con el conjunto de Luis Felipe Scolari sin recursos y cargado de dudas. Lejos de su mejor momento en el partido.

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33 goles en 50 partidos con la Selección nacional de Brasil lleva Neymar, con los dos conseguidos en el debut ante Croacia. El artillero fue el héroe de la tropa local este jueves 12 de junio.

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No tomó precauciones Brasil a pesar de la amenaza. Un fallo en cadena de la defensa local, con David Luiz y Marcelo retratados, terminó con el balón dentro de la meta de Julio César, desviado por el lateral zurdo del Real Madrid confundido por el toque de Jelavic.

Brasil metió más velocidad al juego. Y Croacia, que había tomado el aire al partido a la perfección, empezó a retroceder en exceso y a olvidarse de Luka Modric e Ivan Rakitic para la salida del balón.

Brasil juega ante México el martes.

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El penalti, que dio la vuelta a la ventaja visitante adoptada en los primeros minutos, desahogó a una afición que recibió con euforia a su equipo, al que llegó a silbar en algunos tramos y que se marchó esperanzada por un futuro mejor, que entierre las pesadillas del Maracanazo al que Brasil no se acaba de desligar.

El Mundial arrancó en Sao Paulo a un ritmo trepidante. El que ha acostumbrado a poner el técnico Luis Felipe Scolari, con el que quiere habituar a un equipo de una tradición exquisita. Más dado al arte que a la faena. Correspondió al entusiasmo con el que las calles brasileñas viven el Mundial.

Con una agitación parecida a la que imponen las reivindicaciones de gente más preocupada de mejorar su jornal que de la pelota.

En cualquier caso, el estallido emocional de la puesta en escena aplacó cualquier ruido ajeno. El público agradeció la vuelta de la competencia. Los futbolistas también. Especialmente los brasileños, empeñados en arrinconar a su rival desde el principio, cerrar la papeleta con celeridad y convertir la apertura en una fiesta.

Pero en eso Croacia es traicionera. Suelen ser los equipos balcánicos de poco fiar y el de Nico Kovac no fue menos. En plena avalancha local el cuadro croata lanzó sus primeras advertencias. De entrada, un remate de Ivica Olic de cabeza tras centro de Perisic.

Luiz Gustavo abarcó todo el mediocampo de Brasil.
LAPRENSA/ EFE

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