Dos futbolistas de apenas 65 kilos desafiarán hoy el culto al músculo que impera en el futbol: el brasileño Neymar da Silva Jr. y el croata Luka Modric son las estrellas encargadas de reivindicar los físicos livianos.
Rivales enconados en sus clubes, Neymar, del Barcelona, y Modric, del Real Madrid, inaugurarán el Mundial de Brasil en el Arena de Sao Paulo como dos de los jugadores que más atenciones atraen. No por su imponente físico, pero sí por su magistral técnica y visión de juego.
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Los dos serían peso superligeros si se dedicasen al boxeo, pero se dedicaron al futbol, un deporte que ha ganado en fuerza y previsibilidad y perdidó en creatividad e improvisación. En detrimento de futbolistas como ellos.
Por eso, su opción por el balompié les llevó a ser una rara avis en el escultural balompié de hoy en día, repleto de abdominales, bíceps protuberantes y prominentes pectorales.
SE CONFUNDEN
La delgadez de ambos, más propia de corredores de maratón, levantó a algunas suspicacias, sobre todo en el caso del liviano Neymar. Nada más fichar por el Barcelona, se sometió a un exigente plan de refuerzo de la muscular del tren superior y del inferior.
Los dos superligeros, que además miden en torno a los 1.75 metros, han suplido su escaso punch físico gracias a la técnica, la colocación táctica, la velocidad y la inteligencia.
De Neymar restan pocos adjetivos para clasificar su innato talento. Excelso técnicamente, ambidiestro, de envidiable aceleración y con un faro para el gol, tiene los ingredientes para convertirse en el heredero de Messi y Ronaldo. Y apenas cuenta con 22 años.
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