Amalia Morales
En un mismo día, a María Mojica, una mujer de piel tostada por los pinceles del sol, se le ve en los juzgados de Ciudad Sandino acompañando a alguna mujer golpeada por su marido, recorriendo a pie las calles con otra que va a denunciar o en la entrada de la zona franca, esperando a las trabajadoras de la maquila para avisarles de un taller sobre sus derechos laborales o sobre la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres 779.
Por ese trabajo, a veces Mojica se echa algunos enemigos y se gana amenazas. Recuerda el cuchillo que le enseñó el exmarido de una mujer maltratada en un bus de la ruta 172, pero también los insultos de otro hombre que la acusó de sonsacar a su mujer, a la que él había molido a golpes, pero que luego desistió de la denuncia.
Más de una vez en los juzgados, Mojica ha tenido que interponerse entre dos mujeres furiosas.
“No me gusta la injusticia. Me gusta defender los derechos de las mujeres”, dice Mojica, de 46 años, mamá de tres.
Ella aclara que no se dedica a defender los derechos de las mujeres porque haya padecido violencia en carne propia, no. Lo hace porque desde chavala le molestaba la injusticia. Ella, quien creció en la zona rural de Carazo, recuerda cuando su abuelo le decía a su abuela: “Hija, arreglame la cama”. Mojica, quien era una niña, pensaba: “Y por qué no arregla mi abuelo la cama”. Dice que en su entorno, en general, había mucha violencia contra las mujeres. “Y eso todavía es así”, afirma Mojica, una mujer de facciones suaves que sonríe cuando habla.
MUERTES VIOLENTAS
Fue en su barrio, en la Zona 10 de Ciudad Sandino, que comenzó a tener un papel activo por los derechos de las mujeres. Fue el femicidio de Verónica, una mujer que dejó a 11 huérfanos, un acicate para Mojica. “Había mucha violencia en Ciudad Sandino”, indica esta mujer, quien se declara “defensora” y “promotora” de los derechos de las mujeres en Ciudad Sandino y Mateare, y quien lleva unos años trabajando para la organización Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra.
Aunque son más los años que lleva luchando, Mojica está contenta porque dice que el María Elena Cuadra le ha dado herramientas para luchar a favor de las mujeres.
Ella es parte de un contingente de quinientas promotoras que se mueven por ese municipio habitado por unas cien mil personas. Su figura morena es reconocida no solo en los barrios, donde trabaja de la mano con otras promotoras, también las autoridades municipales la conocen, sobre todo en la Policía y los juzgados, adonde suele acompañar a mujeres.
Además del caso de Verónica, por la memoria de Mojica se cruzan como escenas de películas las historias trágicas de otras mujeres asesinadas por sus maridos. En muchos casos sus muertes siguen impunes. Entre el de Ana María Lindo, asesinada por su exmarido en el 2010, tras varios intentos de asesinato y de haber estado en mediación ante las autoridades judiciales.
Mojica asegura que últimamente las autoridades (juzgados y Policía) han mejorado en la atención hacia las mujeres. “Se está trabajando bastante bien”, y agrega que han capacitado a los trabajadores de esas instancias. Sin embargo cree que aún hace falta mucho por hacer en ese municipio, que abarca 14 zonas y cuatro comarcas.
A Mojica le preocupa la situación de las mujeres jóvenes. Cree que son muy vulnerables. Ella considera que los hombres también tienen que ser educados en la Ley, y entender que la 779 “no busca separar a las familias, sino unirlas”.
“Pero no la conocen”, afirma.
Hace poco, durante un recorrido casa a casa, Mojica pasó por una casa invitando a una mujer para un taller, pero solo estaba el marido, quien le dijo en broma y en serio que “le iba a poner viva a la mujer”. Entonces ella se detuvo y comenzó a explicarle cuál era el propósito de la Ley. “No la han leído. Todavía hay resistencia”, dice esta mujer incansable, quien aún los domingos siempre tiene algún taller o reunión, y por eso no falta quien la tilde de “vaguita”.
Esos temas tampoco faltan en su casa. Cuenta que a sus hijos les ha enseñado a ser autónomos.
“Cada quien cocina, se lava, y se hace sus cosas. Ellos han aprendido”, comenta la defensora.
[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Como doctrina le digo, usted ya sabe que hay una Ley 779, y que si maltrata a una mujer le va a caer, y yo como madre me va a doler mucho, pero sabe que esa ley se va aplicar. Yo siempre se lo digo porque pienso que el cambio tiene que salir de la casa”. María Mojica, promotora del Movimiento María Elena Cuadra.[/doap_box]
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