Carla Torres Solórzano
La prevalencia de consumo de alcohol en Nicaragua es de un cincuenta por ciento de la población general, pero está por debajo del promedio latinoamericano, según el Estudio sobre Patrones de Consumo de Bebidas Alcohólicas en Nicaragua, presentado ayer por El Instituto Nicaragüense para la Promoción del Consumo Responsable (Inprocres).
Además, el estudio asegura que la presión social y el consumo en el hogar son concebidas como causas principales de consumo de menores en el país.
El 15 por ciento de los hombres encuestados en Nicaragua reconoce haber iniciado el consumo de bebidas alcohólicas antes de los 18 años.
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La investigación fue realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y tiene el propósito de conocer cuánto y cómo se consume alcohol en América Latina.
Carlos Sojo, investigador asociado de Flacso, Costa Rica, presentó los principales resultados del estudio que se realizó con base en encuestas de hogares en la población general de 18 a 65 años, en zonas urbanas y rurales, con un margen de error de más/menos 2.3 puntos porcentuales y 95 por ciento de confianza. El trabajo de campo se realizó entre noviembre y diciembre del año 2010, y al menos 1,800 personas fueron consultadas en cada país.
“La prevalencia de consumo (en Nicaragua) es inferior al promedio latinoamericano, pero hay una situación de consumo excesivo ocasional que el país debe enfrentar, especialmente concentrada entre hombres adultos jóvenes entre 25 y 34 años, y concentrados en áreas urbanas de ingreso medio alto”, dijo Sojo. Además subrayó que al grupo de jóvenes adultos debe ser de interés, en cuanto a indicadores por el consumo nocivo.
Además aclaró que no es un estudio de alcoholismo, sino de patrones de consumo, y abarca todas las bebidas alcohólicas que se distribuyen en el país. En cuanto al consumo excesivo ocasional, Sojo manifestó que hay estándares internacionales que aseguran que más de cinco tragos de bebidas alcohólicas en una sola ocasión es consumo excesivo.
Además dijo que el estudio fue presentado a las autoridades del Ministerio de Salud y Policía Nacional para que lo conviertan en una herramienta de utilidad para enfrentar el fenómeno.
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