Es un tono que aporta luz a las casas que no tienen buena iluminación natural. El blanco de los interiores de las casas aporta elegancia, frescura, pero sobre todo limpieza.
Generalmente se utiliza la luz blanca para espacios donde se llevan a cabo tareas que precisan mucha luz como la cocina o la sala, ya que en ambos espacios es necesario ver bien.
Debe tener claro qué estancias precisan luz blanca y cuáles requieren luces amarillas más tenues, pues equivocarse en
este sentido puede estropear el resto de la decoración de su casa.
Las luces amarillas son para crear ambientes más acogedores
e íntimos como el baño, por ejemplo.
Aquí las opiniones son encontradas. Para algunos la habitación debe de tener luz blanca, para otros debe ser amarilla por la intimidad que demanda esta tonalidad… La decisión es suya.
Agencias DECO
Todo depende de su estilo Es un tono que aporta luz a las casas que no tienen buena iluminación natural. El blanco de los interiores de las casas aporta elegancia, frescura, pero sobre todo limpieza.
[doap_box title=»Consejos a la vista» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Si el blanco es un color que no pasa de moda, la elección no es fácil. No conviene elegir el blanco para la habitación más frecuentada, porque tendrá más dificultades en mantener limpias las paredes.
Para evitar un ambiente de hospital, poco acogedor, se debe pintar una pared de color cálido oscuro para que aporte mayor intimidad. Por la noche, las lámparas pueden tomar el relevo, y son muy adecuadas para crear una atmósfera más dinamizadora, en función del tipo de habitación y de su uso.
El último secreto es la luz. La luz natural es fundamental, por lo tanto hay que sacarle el máximo de partido. Conviene utilizar tonos claros, concretamente en la pared enfrente de la ventana y en la pared donde está situada la ventana. El blanco es el must para reflejar la luz.[/doap_box]
Según el sitio hogartotal.imujer.com se puede jugar con los degradados del blanco en el conjunto de la decoración. Marfil, gris, dorado, gris perla, blanco roto, todos estos tono aportan matices muy sutiles a una decoración ciento por ciento blanca. El blanco se adapta bien a todos los estilos de la decoración: zen, rústico, campestre, sofisticado, contemporáneo, entre otros.
Esta tonalidad es ideal para dar sensación de espacio, pero cuando se utiliza solo puede crear un espacio vacío e infinito. El blanco no forma parte del círculo cromático, y compensa su ausencia de pigmentación realzando la luz y el espacio.
Jugando con los materiales en una decoración blanca, es posible ofrecer a una estancia tranquila o a un dormitorio una impresión de pureza y de relajación total. Incluso si el blanco es un color que no pasa de moda, la elección no es fácil. No conviene elegir el blanco para la habitación más frecuentada, porque tendrá más dificultades en mantener limpias las paredes.
Puede divertirse con objetos de decoración y pinceladas de color sin salirse de los tonos claros y cálidos como el beige o el verde claro.
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