Lucía Navas
La migración de centroamericanos hacia Estados Unidos en busca de oportunidad de empleos, por no encontrarlos en sus países de origen, aumentó el año pasado un 0.6 por ciento. Y con el incremento de la migración también lo hicieron las remesas.
Se estima que al cierre de diciembre de 2013 residían en EE. UU. 21 millones de latinoamericanos, de los cuales 14.4 por ciento son centroamericanos. Eso significa que hay unos 3.02 millones de centroamericanos residiendo en EE. UU.
Estos datos los recoge el informe Las remesas a América Latina y el Caribe (ALC) en 2013 publicado ayer por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Fueron 61,251 millones de dólares en flujos de dinero que los migrantes enviaron a sus países de origen en 2013, un monto similar al del año anterior, según el informe elaborado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID.
EE. UU. es la fuente de aproximadamente tres cuartas partes del ingreso de remesas a América Latina, seguido de España.
América Central recibió 14,871 millones de dólares. A Nicaragua llegó 1,202 millones de dólares en dinero enviado por nicaragüenses residentes en el exterior a sus familiares en el país. Se trató de un crecimiento del 4.3 por ciento.
La importancia de las remesas en la sostenibilidad de las economías de países como Nicaragua, Jamaica y Guatemala se evidencia al ser más del diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El economista Adolfo Acevedo, señala que el problema con el peso de las remesas es que el crecimiento de la economía se compromete a mediano y largo plazo.
“La economía crece más por el consumo y menos por la inversión privada, significa que la mayor demanda se centra en las importaciones y con ello la producción interna crece más lenta”, analiza Acevedo.
[doap_box title=»Mejoraron los salarios» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El informe del Fomin resalta que la tasa de crecimiento interanual de las remesas a Centroamérica fue de 5.4 por ciento, superando los niveles máximos alcanzados incluso antes de la crisis financiera mundial de 2009 y 2010.
La perspectivas es que en 2014 el flujo de dinero externo a la región aumente entre 5 y 7 por ciento, y lo sustenta el Fomin en las tendencias migratorias y laborales, y el mejor desempeño de la economía estadounidense y europea. La reducción del desempleo en Estados Unidos a una tasa de 6.7 por ciento, se acompañó con una mejora en el salario pagado a los trabajadores latinoamericanos en ese país.
Según el Fomin, por tercer año consecutivo, en 2013 el salario promedio de ese grupo de migrantes subió, ubicándose en 578 dólares corrientes por semana.[/doap_box]
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