Curitiba (Brasil)/EFE
La carrera de Sergio Ramos siempre fue de la mano de su cara más solidaria. Según fue creciendo como futbolista fue viendo la dimensión que tomó cada una de sus acciones benéficas.
Unas en público, la mayoría sin que saliesen a la luz. Es el perfil del nuevo embajador de UNICEF.
Ramos asistió emocionado al acto que le convirtió en embajador UNICEF del Comité Español. Respondió con orgullo cada pregunta de los niños brasileños que desconocen las condiciones de las que salió de una pequeña localidad uno de los mejores futbolistas del mundo.
Consciente de que cada palabra es un mensaje de aliento para aquellos que viven inmersos en la dificultad, niños a los que el deporte les aleja del peligro.
Desde su llegada al Real Madrid Sergio Ramos ha recibido peticiones continuas de familias con un niño enfermo que tenían sueños por cumplir. Siempre que pudo acudió a escondidas a hospitales, regaló camisetas y fotos firmadas, se disfrazó de Rey Mago en Camas y hasta apadrinó un torneo de golf durante años para ayudar a niños discapacitados en un día al que acudía gran parte de la plantilla madridista.
Era su cara más desconocida hasta que llegó el gran éxito del Mundial y tras las celebraciones, el primer destino que eligió Ramos antes que una playa paradisiaca del Caribe fue Senegal. Junto a sus hermanos, René y Miriam, decidió dar un paso al frente como colaborador de UNICEF en distintas iniciativas de deporte para el desarrollo.
Sergio quedó impactado por lo que vio. Las dificultades con las que viven niños con un futuro incierto. El hambre que existe en lugares subdesarrollados. Desde aquel momento decidió colaborar estrechamente con cualquier iniciativa relacionada con la infancia.
«El viaje a Senegal fue experiencia muy bonita», recuerda Ramos. «Colaborar y llevar comida a gente que pasa hambre te marca para siempre. Fue inolvidable. Desde entonces me he ido implicando más, viviendo cosas que te ponen los pelos de punta, momentos que te marcan para siempre».
En ocasiones la burbuja en la que se instala un futbolista cuando llega a la elite, le impide tomar conciencia de una realidad que desconocen. «Allí es cuando te das cuenta de la necesidades que tienen los niños y de las tonterías de las que nos quejamos nosotros cuando allí no tienen ni para comer. Te hace abrir los ojos y sentirte un privilegiado por ayudar».
Ese viaje lo hizo con Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF que quedó enamorado de la personalidad del andaluz. Ahora confiesa a EFE que ya tiene nuevas aventuras que tocarán el corazón del defensa sevillano. «Queremos que viaje a proyectos nuestros, vincularle a una campaña en temas de emergencia en Siria, Sudán del Sur y República Centroafricana».
«Ser embajador aumenta su compromiso, le convierte en un altavoz de temas de infancia. Ser papá le ha hecho aún más sensible con estos temas, ver que la mortalidad infantil llega con menos de cinco años por aspectos tan fáciles de combatir como la varicela o el sarampión. Con él llegamos más a la sociedad. Su misión es un compromiso con los niños del mundo», añadió.
Ramos sube un peldaño en compromiso y buscará aliados entre deportistas de elite con los que convive y artistas a los que le une una gran amistad. «Pongo mi nombre y todo lo que esté en mi mano en manos de UNICEF». Las mayores figuras del deporte español, Rafa Nadal y Pau Gasol, los toma como un ejemplo a seguir.
«Animo a todos los niños a alcanzar su sueño, a luchar por lo que quieren en la vida. A pesar de las condiciones nada te puede hacer perder la ilusión por estudiar, formarse, tener una educación y un vínculo con el deporte.
El esfuerzo y sacrificio diario tiene recompensa», son palabras que ya suenan a embajador. Es el culmen de la cara más solidaria de Ramos.