
Eddy López Hernández
A diez kilómetros al norte de El Jicaral, municipio de León, se encuentra la comunidad Los Mejías. El camino hacia el sitio es inaccesible y parece que nunca se le ha dado mantenimiento. No hay agua potable, energía eléctrica, ni las famosas “calles para el pueblo” que impulsa el Gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
Paola Treminio, de 12 años, comentó: “Estudio en primer año, en el Colegio Edwin Ariel Espinoza Rivera, en San Pedro. Queda como a ocho kilómetros de acá, carretera a El Sauce. Mi papá con esfuerzo cuando trabaja me compra los cuadernos, me voy a pie a clases porque no tengo con qué irme y quiero ser pediatra, porque desde chiquita lo he soñado porque me gusta atender a los niños”.
La hermana de Paola, Tania, tiene 18 años y estudia bachillerato. Sueña con ser enfermera, pero en su comunidad no hay posibilidad de seguir estudiando.
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Diómedes Trujillo, tiene 74 años y es habitante de esa comunidad. Vive en una casa de taquezal que está a punto de colapsar, la miseria se observa en la fachada y en las paredes agrietadas del inmueble, que poco a poco se han ido desmoronando. El piso es de tierra y el techo está dañado.
Con tristeza, Trujillo recuerda que ha votado por el Frente Sandinista desde que tiene uso de razón y aún conserva afiches de campaña de ese partido. Dice estar decepcionada porque solo la visitan cuando están próximas las elecciones, y el resto del tiempo, ya en el gobierno municipal, se olvidan de la miseria en esa comunidad. En tres períodos le han prometido la construcción de su vivienda durante las tradicionales visitas que hacen los candidatos en las campañas electorales.
“Aquí ha habido una promesa, tres alcaldes han pasado y nadie ha cumplido. Esta anciana aquí vive esperando que se le caiga la casa, porque aquí los líderes políticos solo jalan agua para su molino. Yo fui donde el vicealcalde y le expuse el caso, es la fecha y ni una supervisión han hecho; han hecho oídos sordos a la necesidad de la gente”, dijo Ana Mélida Treminio, pobladora.
A doña Roberta García Valle, quien habita a seiscientos metros de doña Diómedes Trujillo, también le prometieron desde hace 13 años la construcción de su vivienda. Todavía sigue esperando. “Ningún beneficio ha venido del Gobierno aquí, desde el 2001 han dicho que me van a hacer la casa y no me la han hecho, me da miedo vivir así porque tengo una niña enferma y me parece que en cualquier momento se cae la casa encima de nosotros. He ido a la Alcaldía y me dicen que le pida a los del poder ciudadano y nada”, comentó.
LA PRENSA intentó conocer la versión de la alcaldesa de El Jicaral, Isidora Rojas, pero no fue posible.
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