Alina Guerrero

Alina Guerrero, una mujer, madre y abuela que disfruta de su profesión, no se avergüenza de su edad, cuida mucho de su cuerpo y espíritu, aunque de vez en cuando sucumbe ante algún dulce “pecadito”.

Alina Guerrero, una mujer, madre y abuela que disfruta de su profesión, no se avergüenza de su edad, cuida mucho de su cuerpo y espíritu, aunque de vez en cuando sucumbe ante algún dulce “pecadito”.

¿Su segundo nombre es…?

De hecho tengo tres, Cecilia Alina del Socorro.

¿Miente?

¿Quién no?

Mentiras blancas o…

Sí claro que blancas. Nunca grandes, me gusta ser transparente.

¿Baila?

Por supuesto, me encanta.

¿Qué ritmos prefiere?

Lo que me pongan (ríe).

¿A qué aspira?

A tener paz interior.

¿Qué hace para lograrlo?

Trabajo en ello todos los días. Hago ejercicios, como sano y medito.

Pero… ¿no peca con la comida?

(Suspira) por supuesto que sí.

¿Dulces o frituras?

Ahhh, quisiera comer sorbete y repostería todos los días.

¿Qué es para usted el estudio?

Es darse cuenta de la realidad.

Periodismo…

Aunque suene cliché: la mejor carrera del mundo.

Machismo…

Una de las cosas que desaparecería, si tuviera la posibilidad.

Naturaleza…

Un regalo que no apreciamos

¿Qué es lo que más disfruta de escribir?

Todo el proceso.

¿Qué momentos atesora de su trayectoria de periodista?

Uff, son tantos… Los más difíciles como entrar al “Callejón de la Muerte” o recibir amenazas. Pero, son gajes del oficio.

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