Roy Moncada
Cuando el servicio de “caponeras” apareció en Managua las personas que viven en los barrios donde no entran los buses o taxis pensaron que su vida cambiaría, en vez de caminar hasta sus casas iban a usar este nuevo servicio de transporte a un precio módico.
No obstante, en Pochocuape la situación es otra en los últimos tres meses. Las 16 caponeras, o mototaxis, que cubren el sector cobran la “carrera” de forma antojadiza, pasando encima de la tarifa acordada por el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), viajan con exceso de pasajeros y dejan de laborar a la hora que desean.
Julio Bustamante es un usuario de este sistema de transporte que se queja del abuso de los pequeños transportistas de Pochocuape. “Quieren cobrar caro, más de lo que deben y dejan de trabajar temprano, ya a las siete de la noche no hay servicio”, agrega el pasajero.
Pedro González, chequeador de esos vehículos, reconoce que a las siete de la noche dejan de trabajar y lo justifica aduciendo que deben descansar y que es peligrosa la zona. Respecto a la tarifa, González asegura que piden “lo justo”, porque tienen que gastar en el mantenimiento de los vehículos pequeños.
Para resolver el problema, el usuario Wilfredo Mairena propone que se autorice el ingreso de un bus hasta Pochocuape.
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