Yohany López
La meta es crecer hasta en un 20%, pero si las barreras persisten posiblemente alcancen solo el 15% de expansión industrial. Cabe destacar que al cierre de 2013 la producción de zapatos logró dos millones de pares.
La expectativa de la industria es producir cinco millones de pares de zapatos a 2018 y en un plazo de diez años incursionar en los países miembros de la Unión Europea bajo el Acuerdo de Asociación entre ese bloque con Centroamérica, conocido como AdA.
Para Delgado son 250 mil familias que todos los años se ven afectadas por esta crisis, que incluye no solo a los talleres sino también a los comerciantes.
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Desde noviembre de 2013 la industria volvió a reportar reducción gradual de esta materia prima.
A mediados de mayo de 2014, la Cámara Nacional de Cuero, Calzado y afines de Nicaragua (Cancunic) tenía registro de que al menos mil de los casi 1,500 talleres artesanales que existen en Nicaragua estaban experimentando falta de esta materia prima.
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En 2011 aterrizó en Nicaragua Tecshoes Latinoamérica, de Brasil, que emplea a unas 950 personas y se dedica a la fabricación y exportación de fino calzado de cuero para damas, para la marca Clark’s de Inglaterra.
Luego en 2012 llegó Dikamar, de Venezuela, emplea a 65 y se dedica a la elaboración de botas de PVC para el campo y actividades industriales.
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El constante desabastecimiento del cuero es la peor amenaza que Léster Flores, dueño de Calzado Kelf en Granada, identifica en el proceso de crecimiento de su taller. El simple hecho de saber que en cualquier momento su principal materia prima escaseará en el mercado local, lo obliga a replantearse una y mil veces si firma o no un contrato con un cliente, ante el miedo de no poder cumplir con un pedido.
Su taller tiene 12 años de operar en el mercado nacional, y en esos años se han destacado en la fabricación de zapatos masculinos, sandalias para damas, bolsos y fajas.
Y es que Flores sabe que sobrevivir en esta industria es todo un reto. No por los costos, tampoco por el acceso al financiamiento, sino por el miedo a no tener garantizado en las tenerías o peleterías locales la compra del cuero.
El desabastecimiento del cuero ha llevado a cerrar a un 40% de talleres dedicados a la producción de zapatos en Granada y Masaya, y los que han quedado en pie deben mantenerse con la mitad del personal, según estimaciones de la Cámara Nacional de Cuero, Calzado y afines de Nicaragua (Cancunic).
En un recorrido a finales de mayo en la ciudad de Masaya se constató que algunas peleterías, talabarterías y talleres que procesan cuero o sus derivados se encuentran sin materia prima o con un mínimo de una a dos pieles. Esta situación, según los dueños de estos negocios, sucede cada año y el 2014 no es la excepción, llevan tres meses.
OTRA QUEJA
A ese grave problema del sector, el presidente de Cancunic, Alejandro Delgado, agrega otro: ahora el precio del pie cuadrado de cuero las tenerías lo están vendiendo en dólares y al comprarlo se cancela con la tasa de conversión en córdobas, en detrimento de los costos de producción de los talleres.
Por su parte, Miguel Gutiérrez, quien labora para una empresa que manda a maquilar el cuero nicaragüense a Guatemala para luego venderlo en Nicaragua, explicó que las ventas han caído hasta en un 90% y la distribución que dedicaban al sector de Masaya y Granada ha decaído por completo.
Comentó que al mes maquilaban entre 1,500 y 2,000 pieles, pero los últimos meses han sido duros.
TODO EL SECTOR AFECTADO
El miedo a no contar con cuero, no solo invade a los talleres dedicados a la producción de zapatos, sino también a las talabarterías, que elaboran monturas, fajones, cinchones, bozales, arneses y también a los artesanos que convierten la materia prima en pulseras, bolsos y otros productos.
Dulce María Soza es responsable de la Talabartería Soza. Ella cuenta que ahora deben buscar otras opciones como la baqueta para realizar sus productos y que con el constante incremento en el precio las ventas se han enfriado pues los clientes no están dispuestos a pagar productos más costosos.
En años pasados, en Talabartería Soza producían seis monturas de cuero semanalmente y con el incremento de precio y los problemas de desabastecimiento ahora solo fabrican tres, pero los clientes se rehúsan a pagar más.
El sector ya ha pedido auxilio en varias ocasiones al Gobierno. La última vez fue hace un par de meses donde solicitaron al asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia, Bayardo Arce, que se impidiera la exportación del cuero crudo.
En 2013 se acordó que los mataderos deben priorizar el mercado nacional, como lo establece la Ley 223, Ley de Fomento para la Industria del Cuero, Calzado y Similares que en su artículo tres decreta que las exportaciones deben suspenderse si el mercado nacional carece de pieles. Pese a ello, la crisis persistió en 2014.
Según Delgado todos los eslabones de este sector requieren cada año medio millón de pies cuadrados los que equivalen al 20% de la producción total. Sin embargo, los mataderos solo estaban dejando 5%.
LA PRENSA intentó comunicarse en varias ocasiones con representantes de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne de Bovino, pero hasta el cierre de la sección no fue posible localizarlos.
La crisis de la industria del cuero y calzado paradójicamente ocurre en la nación líder en el sector ganado en Centroamérica. Nicaragua tiene un inventario de 4.14 millones de cabezas de ganado, según el IV Censo Agropecuario 2011.
USAN MATERIAL SINTÉTICO
El sector no quiere morir y por esto a diario los talleres se las ingenian para buscar una materia prima alternativa al cuero. Es el caso de don Pablo Enríquez, fabricante de zapatos de cuero en Masaya, que ahora produce calzado con materiales sintéticos. De los 350 pares que elabora semanalmente, solo 50 son de cuero.
Enríquez aseguró que otra situación difícil es que los márgenes de utilidad también se han reducido de un añorado 40% hasta 10% en algunos casos por una crisis que parece no tener fin y que no ha permitido el desarrollo de una industria con alto potencial.
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