El frijol rojo, precios, políticas y perspectivas

Mario Arana

A diferencia de sectores que han tenido mejor entorno, la cadena de valor del frijol rojo ha experimentado políticas sectoriales volátiles que han afectado las señales de mercado, y debemos cuidar preservar el empuje productivo que ahora tiene el sector, con señales apropiadas, sin intervenir en los precios de mercado o la apertura externa. No hay explicación única sobre la tendencia alcista de precios en este momento, pero la respuesta óptima para productores y consumidores es que haya aún más producción en el futuro, no menos.

La producción de alimentos, por sensibilidad política en Nicaragua e internacionalmente ha tendido a ser sometida a intervenciones de mercado que favorece a los sectores urbanos, y castiga al campo. El trabajo clásico de Robert Bates sobre África destaca como la intervención de precios para abaratar el costo de los alimentos de sectores urbanos, terminó generando escasez y atraso en los sectores rurales de muchos países africanos en el pasado. Si no tenemos cuidado, lo mismo podría ocurrirnos a nosotros.

Los altos precios locales actuales parecen deberse a una mezcla de mejores precios en Centroamérica, sustitución de producción por frijol negro, y sobre todo, la estacionalidad hasta que salga la cosecha de primera. Los intermediarios mayoristas suelen trabajar con márgenes bajos, y los minoristas con márgenes altos para poder ganar algo. Hay que conocer mejor el funcionamiento de toda la cadena de valor, sin culpar gratuitamente, pero, la forma de revertir estas incidencias estacionales, es con políticas consistentes, claras y sostenidas en el tiempo que estimulen la producción a futuro. El peligro está en que sobrerreaccionemos, y terminemos nuevamente con un problema de producción por las presiones del momento.

El sector de producción y comercialización de frijoles rojos ha experimentado cambios que han significado volatilidad en su entorno. Por un lado, se cambiaron los productores de semilla mejorada, que inicialmente afectó la germinación, los rendimientos y por ende la producción. Adicionalmente, el sector experimentó sequías que botaron aún más la producción, y como respuesta se pusieron restricciones a las exportaciones en el 2010 y el 2011, obviando las implicaciones que esto podría tener en el mediano plazo. Con estos cambios de señales por ende la producción respondió erráticamente y mercados de exportación se cerraron.

Sin embargo, en el periodo 1997-2007, o sea por diez años, una política consistente de políticas estables de apertura externa para los mercados y libertad de precios, llevó a un pico en la producción de frijoles en el ciclo 2003-2004, que solo hasta en el ciclo 2012-2013 volvimos a recuperar. Igual, el pico de exportaciones último se alcanzó en el 2008, y no hemos alcanzado todavía los US$80 millones de dólares que exportamos entonces, aún cuando nuevamente nos estamos acercando, si incluimos las exportaciones de frijol negro. Evidencia histórica indica que políticas sostenidas de estímulo a la producción apropiadas, nos producirán los mejores resultados.

En este ciclo agrícola, se sembraron 50 mil manzanas menos que el ciclo anterior de frijol rojo, de acuerdo con datos del Banco Central, y si bien los rendimientos aumentaron, la producción es 180 mil quintales menor. La producción total estimada de frijol rojo por otro lado, es de 5 millones de quintales, y el consumo nacional es alrededor de 2.7 millones. Por ese lado en principio no tiene por qué haber desabastecimiento o tensiones. No obstante la sustitución de tierra para producir frijol negro, algún impacto tiene. Esta sustitución en la producción, no obstante ha sido para abrirse a nuevas oportunidades. Si bien esto puede que tenga algún costo en el corto plazo, el frijol negro por otro lado, tiene mejor rendimiento, es más resistente a enfermedades, es más nutritivo, y en general es muy buen negocio, pues es consumido por el resto de América Latina, puede ser exportado a buen precio, con resultados netos futuros favorables. Lo importante sin embargo, es dejar que las señales del mercado sean las que guíen las decisiones de producción y sostener las políticas apropiadas. El autor es doctor en Economía

COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 12 años

    En otras palabras, el autor se opone a que el gobierno obstaculice los jueguitos especuladores de los productores de comida. ¿Está preparando el terreno para crear otra Venezuela?. La comida del pueblo no puede estar supeditada a bisnieros especuladores. Recientemente, el gobierno abrió el mercado venezolano a nuestros agricultores, pero se les hace poco. ¿Qué viene ahora? ¿Esconder los frijoles para después encarecerlos y desestabilizar ?

  2. Luz Mar cremellé
    Hace 12 años

    Sr. exministro Arana, ahora se le olvida que ustedes permitieron que los frijoles se elevaran a 32 cordobas/libra, nunca se les ocurrió investigar donde estaba todo el frijol par esta fecha, claro. el frijol lo tenían acaparado en ese momento, bodegas en en Managua, almacenaban hasta 300 mil qq en un solo dueno. ahora vienen a decir que el gobierno debe buscar el frijol acaparado. Sea Serio, usted tambien es responsible de esta situación. No sea Pilato.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí