Una joven muestra una foto de Bashar al Asad mientras celebra la victoria del presidente en las elecciones, en una calle de Damasco. LAPRENSA/AFP

La oposición siria continuará la guerra contra el régimen tras la victoria de Al Asad

La oposición siria aseguró que la guerra contra el régimen continuará pese a la amplia victoria en la elección presidencial del presidente Bashar al Asad, quien según la prensa gubernamental se centrará ahora en la reconstrucción de un país en ruinas.

AFP

La oposición siria aseguró que la guerra contra el régimen continuará pese a la amplia victoria en la elección presidencial del presidente Bashar al Asad, quien según la prensa gubernamental se centrará ahora en la reconstrucción de un país en ruinas.

«El pueblo quiere el final del régimen», repiten en las redes sociales la oposición siria en el exilio y los militantes anti Asad, después de su reelección en el cargo para otros siete años con un 88,7% de los sufragios de unos comicios denunciados por los occidentales.

En un país devastado por tres años de guerra, 11,6 millones de personas de los 15,8 millones de electores acudieron a las urnas, según el presidente del Parlamento.

La elección se llevo a cabo únicamente en las zonas controladas por el régimen, es decir, en el 40% del territorio donde vive el 60% de la población, así como en las grandes ciudades de Alepo y Deraa, divididas entre régimen y rebeldes.

Todos los diarios llevan este jueves en portada una foto de Bashar al Asad, vestido de traje y corbata. «El pueblo, el ejército y su dirección empiezan ahora una nueva etapa hacia un futuro muy difícil. La próxima batalla será la reconstrucción», señala el diario gubernamental Techrine.

La revuelta pacífica iniciada en marzo de 2011 evolucionó rápidamente hacia una insurrección armada, tras la brutal represión gubernamental. Posteriormente, el conflicto se convirtió en una guerra total, que ha arruinado el país y ha dejado 162,000 muertos y nueve millones de desplazados y refugiados.

Según los resultados definitivos, los otros dos candidatos, Hasan al Nuri y Maher al Hajar, obtuvieron un 4,3% y un 3,2%, respectivamente. Las celebraciones de la reelección de Asad dejaron tres muertos por disparos en Damasco y unos 20 heridos en Alepo (norte), según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La televisión oficial Al Ijbariya difundió en directo escenas de alegría popular. «Que Dios proteja a nuestro líder Bashar al Asad», gritaban partidarios del presidente en las calles.

«Los combates continuarán»

«Todo el mundo quiere una solución política, pero esta no puede producirse con Asad en el poder», dijo a la AFP Thaer, un militante que permaneció hasta el final durante el asedio de la ciudad vieja de Homs (centro), para quien la reelección de Asad significa que «los combates continuarán».

Los países occidentales, que apoyan a la oposición siria moderada, denunciaron la celebración de las elecciones en un país inmerso en una guerra civil y reiteraron su llamamiento a una solución política.

Washington denunció el resultado, cuando millones de personas no pueden votar, mientras que Bruselas calificó esta elección de «ilegítima».

«Asad no tenía legitimidad antes de esta elección, y tampoco después. Esta elección no tiene nada que ver con una verdadera democracia», dijo el jefe de la diplomacia británica, William Hague.

Para el jefe de la oposición en el exilio, Ahmad al Jarba, «los dictadores no son elegidos. Se mantienen en el poder por la fuerza y por el miedo. Estas dos razones obligaron a los sirios a participar en esta pantomima».

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