Los avances de la tecnología han influido en todas las etapas de la vida del ser humano, incluso en la manera en que los niños se divierten hoy en día. Atrás han quedado aquellos viejos juegos de infancia: rayuela, trompo, barrilete, traca traca, el mundo al revés, los encostalados, arriba o escondite y las chibolas que provocaban algarabía y diversión en quienes lo practicaban. Ahora han sido sustituidos por los juegos de vídeo.
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Los juegos del ayer a diferencia de los actuales te permitían socializar más con los demás niños, ya que los videojuegos son más individualistas, dice la psicóloga Nidia Pasquier.
Además, los juegos interactivos no permiten desarrollar la mente de los pequeños y ejercitarse físicamente, sin mencionar que no son muy educativos, indica.
“El juego es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. El juego espontáneo y libre favorece la creatividad del niño y fomenta su maduración”, explica por su parte la psicóloga clínica Karla Angulo.
BENEFICIOS
El juego es necesario para el desarrollo intelectual, emocional y social del niño, permite tres funciones básicas de la maduración psíquica: la asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa, nos comentan los especialistas.
Asimismo, favorece las adquisiciones sociales tempranas, las habilidades de comunicación social. Es una preparación para la vida adulta, porque impulsa campos de acción y creatividad. Los juegos al aire libre, les permite socializar, interactuar con la naturaleza, liberarse de tensiones, indican.
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