Quizá el nombre de Karlheinz Böhm (fallecido el 29 de mayo de 2014 a los 86 años, en Salzburgo, Austria) no signifique nada para la mayoría de los espectadores en la actualidad. Pero en las décadas de 1950 y 1960 su rostro dio la vuelta al mundo junto al de la actriz vienesa Romy Schneider, en la famosísima serie de películas austriacas sobre la Emperatriz Elisabeth (Sissi) de Austria.
En la trilogía de Sissi (1955-57; Sissi, Sissi emperatriz y Sissi y su destino), dirigida por Ernst Marischka, Böhm fue el emperador Francisco José I de Austria, en los años en que conoció y contrajo matrimonio con Elisabeth (Isabel) de Baviera, la futura emperatriz.
La madre de Romy Schneider, Magda Schneider, interpretó a la madre de Sissi, Ludovica de Baviera; y la actriz Vilma Degischer hizo el papel de la Archiduquesa Sofía, madre del emperador y hermana de Ludovica (Sissi y Francisco José eran primos hermanos).
Primero quería ser pianista, pero al ver que su talento no iba a alcanzar el de su padre, decidió estudiar actuación y tuvo entre 1948 y 1976 una exitosa carrera que lo llevó a aparecer en 45 películas y en numerosos escenarios de teatro.
Su encarnación del joven emperador Francisco José, junto a Romy Schneider como Sissí, lo hizo famoso en todo el mundo, aunque nunca logró como actor deshacerse de ese papel.
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Convertida en estrella internacional, Romy Schneider volvió a ser Sissi en el filme Ludwig (1972) de Luchino Visconti, biografía de Luis II de Baviera (el Rey Loco), protagonizada por Helmut Berger. Luis era nieto de Luis I de Baviera, medio hermano de Ludovica, por lo que Sissi era su tía en segundo grado, no prima como piensa mucha gente.
ACTUACIÓN MEMORABLE EN 1960
Böhm hizo una película más con la Schneider, Kitty, que pasó sin pena ni gloria. Logró su actuación más memorable en Peeping Tom (1960, Tres rostros para el miedo), filme británico de terror psicológico sobre un asesino de mujeres que filma a sus víctimas antes de matarlas.
El director Michael Powell, esteta del Technicolor, utilizó para ese filme un estilo descarnado, sin la estilización de Psicosis de Hitchcock (con tema similar), por lo que resultó demasiado chocante para los espectadores y fracasó en taquilla. Actualmente es un filme de culto.
En 1958, Böhm había encarnado a Franz Shubert bajo la dirección de Marischka, y aunque el filme, titulado Amor sublime ( La casa de las tres muchachas ), tenía el estilo dulzón del director, es memorable por el extraordinario parecido del actor con su personaje.
A pesar de que la trilogía de Sissi tiene poco que ver con la verdadera historia de la trágica emperatriz, millones de espectadores en todo el mundo la recuerdan con cariño.
SU PASO POR HOLLYWOOD
Debido al éxito que tuvo en Estados Unidos, Böhm fue invitado a Hollywood para intervenir en dos superproducciones de 1962 (con el nombre de Karl Boehm), Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Vincente Minnelli y El maravilloso mundo de los hermanos Grimm, rodada en Alemania, con el sistema Cinerama.
Pero como actor, carecía de presencia estelar y proyectaba una sensación de aburrimiento y desinterés por lo que pasaba a su alrededor. En 1973 y 75 actuó en cuatro películas del director de vanguardia alemán Rainer Werner Fassbinder, una de ellas, El viaje al cielo de mama Kusters.
A partir de la década de 1980 fue abandonando paulatinamente el cine y la televisión para dedicarse a obras humanitarias en Etiopía, país de origen de su esposa Almaz. Sus años de gloria con traje de emperador, debieron haberle parecido tan lejanos como un tocino tirolés del siglo XIX a cualquiera de nosotros.
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