Juan Carlos, héroe desgastado de la democracia
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MADRID/ AP/ EFE
Juan Carlos de Borbón, el rey que condujo España de la dictadura a la democracia, anunció este lunes la abdicación en su hijo Felipe de Borbón, en un inesperado relevo que pretende inyectar aire fresco a los desafíos que enfrenta el país.
El histórico anuncio, que pone fin a 39 años de reinado, lo realizó el presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Horas después, Juan Carlos, de 76 años, dijo que cede el reino a una nueva generación y desvinculó la abdicación de cualquier problema político o de salud.
“Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando”, dijo el rey en un breve mensaje televisado a la nación.
Felipe, de 46 años y todavía príncipe de Asturias, será el próximo monarca y reinará como Felipe VI junto a su esposa Letizia Ortiz.
El monarca español visitó 80 veces el continente americano, más que ninguna otra región, donde dejó un sinfín de anécdotas como el inolvidable “¡Por qué no te callas!” que le espetó al fallecido Hugo Chávez en 2007.
El papel del rey Juan Carlos I fue elogiado por líderes mundiales y especialmente, por los del continente americano.
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MADUREZ Y PREPARACIÓN DE FELIPE DE BORBÓN
Juan Carlos destacó la “madurez y la preparación” de su hijo e insistió en la necesidad de emprender reformas que permitan “abrir una nueva etapa de esperanza”. Mensajes de cambio que, según algunos analistas, responden a los desafíos que la crisis económica ha abierto en España, donde gran parte de la sociedad entiende que el modelo constitucional, surgido tras la muerte de Francisco Franco en 1975, está agotado.
España está obligada a cambiar su constitución, que todavía prima al varón sobre la mujer en la línea de sucesión al trono, para garantizar que la hija mayor de Felipe, la infanta Leonor, sea heredera. Y no se descarta que esa excusa permita un debate más amplio para abordar cuestiones tan críticas como el referendo independentista catalán y el nacionalismo vasco, como pide el opositor Partido Socialista desde hace meses.
“La abdicación favorece el debate sobre la posible reforma de la constitución. Pero no creo que se produzca a corto plazo”, señaló Antonio Barroso, analista de riesgos de la firma Teneo Intelligence en Londres. “Los grandes partidos podrían acordar un nuevo encaje de Cataluña en España, pero a largo plazo”, agregó.
La constitución establece que el Parlamento es el encargado de proclamar al nuevo rey. Por su parte, Rajoy espera que el proceso culmine en un “plazo breve”, probablemente antes de final de mes, y afirmó que Felipe es “sólida garantía de que su desempeño como jefe de Estado estará a la altura de las expectativas”.
ABDICACIÓN EN UN MOMENTO DELICADO PARA ESPAÑA
La abdicación se produce en un momento especialmente delicado para España y también para la monarquía, afectada por el escándalo de corrupción que salpica a la hija del rey, la infanta Cristina.
La incipiente recuperación que vive España, todavía golpeado por un desempleo cercano al 26%, no ha conseguido aliviar el desprestigio que sufren las instituciones, mientras la propia unidad de España parece en riesgo con el separatismo catalán.
Todos los partidos políticos saludaron la figura del rey y elogiaron su papel histórico como instaurador de la democracia y de un largo periodo de prosperidad sin guerras civiles, como la que desangró el país entre 1936 y 1939. Sin embargo, algunas formaciones de izquierda pidieron un referendo sobre la continuidad de la monarquía.
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