Vicente Maltez
MÉDICO INTERNISTA
Una alerta de salud ha emitido el organismo que rige los medicamentos y alimentos de Estados Unidos, la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, en inglés), en relación con el peligro que significa el mercurio para los seres humanos y en especial para las embarazadas.
El mercurio es un metal presente en el ambiente y en numerosos objetos de la vida cotidiana: un termómetro, un aparato para tomar presión arterial o una calzadura dental.
La intoxicación aguda por mercurio puede verse en las industrias por inhalación de cloro gaseoso y sosa cáustica, en minería de oro, etc. y en el pasado en trabajadores de la producción de sombreros.
En alimentos se presenta en forma de metilmercurio y es consecuencia de la contaminación del océano. En 1959 se dio la contaminación de la bahía de Minamata en Japón en la cual se vertían desechos de mercurio de una planta industrial que llegó a los peces y a su vez a los humanos que los consumían.
El cerebro es el órgano principal del ataque del mercurio cuando se da una exposición prolongada por inhalación de vapores de estos compuestos o por ingesta de alimentos contaminados.
El mercurialismo crónico produce temblores, cambios del estado de ánimo e inflamación de las encías y la boca.
También se produce debilidad, entumecimientos, calambres y atrofias musculares. Falta la sensibilidad en muchas partes del cuerpo. Los riñones se ven paralizados porque es causante de insuficiencia renal crónica mortal.
La preocupación del FDA debe ser tomada en cuenta en nuestro país, ya que el mercurio produce malformaciones congénitas (teratogénico) porque “se pega” o adhiere a los tejidos con grasa y por este motivo se deposita en el cerebro y la placenta del feto. No excederse de dos pequeñas raciones de mariscos por semana en caso de embarazo y siempre consulte al ginecólogo.
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