Cuando el pasado 29 de abril, Omar Cisneros se presentó al estadio Rufo Marín para hacerse cargo del equipo de Estelí, tras la renuncia de Eddy Talavera, notó que en la formación ante la raya de cal, faltaban tres jugadores que todavía se vestían, sin apuros, en el dogout.
“¿Y esos quiénes son?”, preguntó Omar con molestia en su voz. Y después de decirle de quiénes se trataba, el técnico que le respondió, intentó justificarlos asegurando: “Ellos siempre vienen un poquito tarde, pero luego se unen al equipo”, “Eso se acabó”, dijo Cisneros, marcando un nuevo rumbo.
Omar, quien llevó al Estelí a ganar su único título en 2011, tomó el club actual con marca de 19-21. Ahora lo tiene con 37-25 (18-4 con él) y las esperanzas de pasar a la siguiente etapa y luego reforzarse.
[/doap_box][doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
- “El problema de estos chavalos estaba en sus mentes. Yo lo que he hecho es motivarlos. Desde el primer día les dije que yo no vine a dirigir haraganes, ni cobardes. Y han reaccionado muy bien. Este equipo va a clasificar. Eso ni lo duden, ahí vamos”. Omar Cisneros, mánager Estelí.
[/doap_box]
Después de cumplir una sanción de cincuenta sentadillas, efectivamente los tres jugadores se unieron al equipo, y pudieron escuchar íntegro el discurso inicial de Omar, quien entre otras cosas habló de cambios en el método de trabajo, y sobre todo, en la disciplina.
“Yo aquí no vengo a dirigir haraganes, ni cobardes. Debería de darles pena el lugar en el que están ubicados con el talento que tienen. Olvídense de la práctica. Hoy vamos a hablar y lo haremos de forma clara, porque vamos a hacer cambios muy profundos”, adelantó.
TRANSFORMACIÓN DRÁSTICA
Los cambios ahora son visibles en la actitud del equipo, la disciplina, pero sobre todo en la tabla de posiciones. Estelí ha ganado 18 de 22 partidos desde el aterrizaje de Omar y parece estar a pocos pasos de obtener su boleto clasificatorio.
“Cuando hay talento y el equipo no funciona, es un asunto de liderazgo, y en eso es lo que yo he enfatizado con los muchachos. Les hablo duro, pero los animo a dar lo mejor a cada uno y el método ha surtido efecto. Hay confianza en ellos mismos en el equipo”, afirma.
El otro día, Róger Castellón, el shorstop del Estelí, cometió un error grave para el club y cuando vio que Omar se dirigía hacia él, temió una reprimenda, pero Cisneros le quitó un peso de encima cuando le dijo: “Se me iban a mí esos batazos, y ¿cómo no se te van a ir a vos?”.
Cisneros no jugó beisbol y quizá sepa poco de psicoanálisis, pero se ha vuelto un experto en psicología popular. Si no, pregúntele a Esteban Pérez, lanzador zurdo de buen nivel, quien poco a poco vio caídas sus acciones y parecía incapaz de poder ayudar en algo.
“Usted lanza el segundo juego”, le dijo Omar a Pérez el domingo a la pura impresión. “¿Pero yo tengo años de no abrir?”, cuestionó Pérez. “Mejor, tu brazo ha descansado bastante y debe estar bárbaro para ayudarnos”. Al final, Pérez venció a Chinandega y Estelí barrió.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B