Leonor Álvarez
El presidente inconstitucional Daniel Ortega quiere proyectar que está por encima de las leyes y las instituciones y por eso no debe rendir cuentas personalmente, sino a través de un personero, tal como lo haría un monarca, opinó el jurista y opositor José Pallais.
Rendir cuentas personalmente de una gestión gubernamental es un acto simbólico de un presidente de la República, quien con esta acción se está sometiendo al pueblo soberano que lo eligió, explica Pallais, también exdiputado liberal.
“El presidente informa a través de la Asamblea Nacional al pueblo de Nicaragua su gestión, entonces, no hacerlo es no rendirle cuentas al pueblo soberano”, dijo Pallais sobre esta obligación que debió cumplir Ortega.
Sin embargo, como la Constitución Política no le prohíbe delegar a alguien, Ortega mandó al ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, a rendir el informe en la Asamblea Nacional.
“El informe es un ejercicio supremo de democracia, no presentarlo personalmente es un acto de soberbia”, dijo Pallais.
Al exministro de Educación Carlos Tünnermann Bernheim también le parece una falta de respeto al poder legislativo que mande un personero a entregar este informe, cuando lo debería hacer personalmente, aunque no lo obligue la Constitución Política.
El diputado opositor Eliseo Núñez Morales dijo que esto demuestra “la poca importancia” que le da a la Asamblea Nacional y también hace ver que Ortega no cree en un sistema de democracia representativa.
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