Jeniffer Castillo Bermúdez
En Nicaragua, los maestros son los que tienen una de las tasas de retorno más bajas pese a sus años de escolaridad. Para ellos, la tasa de retorno no llega ni al diez por ciento y la calidad educativa, sobre todo en la primaria y secundaria, sigue cuestionada.
Mientras un profesional del Derecho obtiene un retorno superior al 20 por ciento, un maestro no llega ni al diez por ciento, de acuerdo con el informe Rentabilidad de la educación en Nicaragua, elaborado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
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“El salario muchas veces es una señal de mercado para atraer gente nueva a la profesión y la tasa de retorno que está para los profesores y el personal que se involucra en las labores docentes es bastante baja comparada con otras carreras profesionales, lo cual, uno podría inferir que al tener una tasa de retorno baja debido a que los salarios son más bajos que otras profesiones en el mercado, no estamos atrayendo probablemente a elementos que tienen mayor conocimiento” o estén mejor calificados para atender las aulas de clases, apunta Emilio Porta, miembro de la comisión de Funides.
La tarea para elevar la calidad escolar en Nicaragua, entre otras cosas, está en la captación de los mejores profesionales para atender las aulas de clases, de acuerdo con Medina.
Sin embargo, los bajos salarios no permiten que las carreras de docencia estén entre las más demandadas dentro de las ofertas universitarias.
Este año llegaron más de diez mil bachilleres a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), pero solo 15 aspiraban estudiar Pedagogía en educación primaria, de acuerdo con los datos de esta casa de estudios.
El salario mensual de un maestro de primaria es de 5,550 córdobas (216.12 dólares) y el docente de secundaria devenga 5,991.7 córdobas (233.3 dólares) cada mes, de acuerdo con el secretario general de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (Anden).
“Muchas veces uno tiene la vocación, pero al ver los salarios de los docentes prefieren no estudiar la docencia e irse a otra carrera más rentable. Es importante que los salarios de los docentes sean lo suficientemente atractivos para que las personas que quieren entrar a la docencia no vean el tema de los salarios como una barrera para tomar una decisión”, apunta Porta.
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