Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
Agradeciendo a Dios y un almuerzo en familia -los pilares de su laboriosa carrera en el fútbol -, Oscar Duarte celebró haber quedado en la selección que defenderá la camiseta de Costa Rica en la Copa Mundial de la FIFA, Brasil 2014.
A Duarte el supremo le adelantó el regalo de su cumpleaños 25, porque “Dios es bueno”, según el mismo reconoció después de saber la noticia ante su madre Walkiria Gaitán.
Era 30 de mayo, Día de la Madre en Nicaragua, un día normal en Costa Rica donde lo más trascendental en el plano deportivo era la lista definitiva que daría el técnico colombiano Jorge Luis Pinto sobre los que irán al mundial.
Era medio día, cuando Pinto citó al defensa Kendal Waston y al volante Carlos Hernández como los que no alcanzaron en el grupo. Entonces Duarte celebró en silencio, la principal característica de su personalidad.
Su primera reacción fue enviar un mensaje telefónico colectivo con el texto “Sí voy” a sus allegados, quienes irrumpieron en una euforia tal, que rebotó hasta en sus familiares de Catarina, el municipio donde el joven nació un 3 de junio, hace 25 años y cuyas raíces no olvida.
“Yo estaba hablando con la esposa de Oscar y me dijo: sí va… sí va…, me acaba de decir que sí va (al mundial). Era como las 12:30 del medio día. Simplemente dije: gracias señor, me recordé de la oración y que todos estábamos orando por él, amigos y familiares”, recordó su hermana mayor Cinthia.
“Fue una felicidad hasta que las lágrimas se me salieron. Su esposa lloró”, añadió. Era tanta la euforia de su madre, que al intentar avisar al resto de familiares en Catarina, no podía realizar la llamada porque el nerviosismo no le permitía digitar bien el número de teléfono.
“Llamé a mis hermanas, me mandaron como 5-6 mensajes de felicitación que no podía contestarlos. Empecé a llamar a Nicaragua pero la llamada no ingresaba. Estaba tan nerviosa que no podía marcar bien el número. Eran unos nervios de felicidad que lo quería compartir con mis hermanas”, describió Walkiria el momento.
Ese fue el contexto en el que se conoció la noticia de que Duarte, un fuerte defensa central naturalizado costarricense, será el primer futbolista nacido en Nicaragua que irá a un mundial de fútbol.
El preámbulo de esta alegría fueron momentos de tensión, los cuales se incrementaba cada día, opacando en el sentimiento colectivo las virtudes del hijo dedicado que le han permitido jugar en Europa y de la fuerte lucha que libraba con sus compañero de equipo. Una zozobra colectiva donde la familia solo encontraba consuelo en la oración, como fieles evangelistas de la fe cristiana que son.
Su hermana Cinthia despertó de madrugada con desesperación, recordándole a su esposo que hoy – viernes 30 – era el día en que el cuerpo técnico daría a lista definitiva de la selección. Su esposo tuvo que tranquilizarla. Ella tuvo que orar, convencida de que su hermano merecía estar en el Mundial por ser buen hijo, buen hermano, talentoso y esforzado.
“Ojalá algún día vaya al mundial porque ese es mi sueño, decía él. Como futbolista el sueño más grande es un mundial. Yo le decía, usted va ir Oscar, usted va ir porque va ir. Él me decía, yo sé que sí. Él siempre lo creía, yo sé que con la ayuda de Dios voy a ir, repetía. Le decía que si él estaba agarrado de Dios, Dios lo va recompensar en grande. Cuando nos dio la noticia, le dije vea que Dios es bueno y es fiel”, recordó Cinthia.
Su madre, Doña Walkiria, una maestra de primaria en Nicaragua, amaneció hiperactiva, haciendo oficios domésticos para entretenerse. “Fue tremendo, nos tenía en una zozobra terrible. Yo me quedaba callada pero sentía nervios. Desde anteayer (miércoles) estaba inquieta. Si Oscar no iba yo decía, ¿qué ánimo le iba a dar?, ¿qué palabras le voy a decir a este chiquito para que entendiera?. Me levanté a hacer desayuno y hacer cosas que no hago normalmente”, describió.
El más cauteloso era su padre, un técnico en sistemas de computadora que hoy administra un pequeño negocio de lavandería en la periferia de San José, pero tampoco él escapó a la intriga la cual controlaba con sus conocimientos de fútbol que le permitían ver las cualidades de su hijo.
“Yo estaba más tranquilo porque decía: si (el técnico) Pinto se pone a analizar que Oscar está jugando, tiene ritmo, está jugando en el exterior, tiene más experiencia” lo iba llevar a Brasil, analizó Oscar Duarte Reyes, el padre del futbolista. “Estaba seguro que si Pinto lo ponía le rendía, pero eran las diez-once de la mañana y todo era una zozobra, nadie sabía nada”, añadió.
Durante los entrenamientos Duarte siempre estuvo en la silla caliente para algunos medios ticos, es decir, propenso a salir del equipo dado que no fue convocado con regularidad durante la eliminatoria. Al final sorprendió a muchos.
“Esta fecha es inolvidable. A tres días de su cumpleaños le dijimos que ese era el mejor regalo. Él me dijo: mami, ese es mi mejor regalo, ya no quiero más, Dios es bueno”, comentó la madre.
El joven ahora luchará por la titularidad. Hoy sábado el grupo parte a Estados Unidos, donde realizará dos partidos de fogueo. La selección regresa el fin de semana a Costa Rica, para luego viajar a Brasil donde debutará el 14 de junio ante Uruguay, en ciudad de Fortaleza.