Moisés Martínez
“Desde 1996 para acá se ha experimentado un enorme retroceso en material electoral por citar uno de los ámbitos principales, y todo está absolutamente documentado, así como el abuso que hay con los métodos de contratación directa”, cuestionó Courtney.
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El reciente estudio de Transparencia Internacional, que coloca a Nicaragua entre los países más corruptos, indicaría un estancamiento del país en lo referido a la lucha contra la corrupción y mecanismos transparentes en el uso de los caudales públicos, de acuerdo con el director de Ética y Transparencia, Roberto Courtney.
Sin embargo, esto es rechazado categóricamente por los personeros del gobierno orteguista, como el diputado Edwin Castro, jefe de la Bancada del Frente Sandinista en la Asamblea Nacional, quien aseguró al ser consultado por LA PRENSA que en Nicaragua “no hay corrupción”.
LA PRENSA igualmente buscó una postura sobre la publicación del informe por parte de la Contraloría General de la República, pero el presidente del ente fiscalizador, Guillermo Argüello Poessy, no respondió nuestras llamadas.
“El estudio lo que refleja en realidad, más que un retroceso, es que en Nicaragua estamos estancados en la lucha contra la corrupción. Estamos en los mismos niveles, desde que comenzaron estos estudios en 1996. No podemos hablar de que estamos mejor o peor que las anteriores administraciones que han sido cubiertas por estos estudios, de acuerdo con los expertos en la materia”, explicó Courtney.
“En términos generales, la valoración es la misma. Los cambios en el ranking (escala o clasificación) tienen que ver más con nuevos países que ingresan o con algunos países que mejoran su calificación. El puntaje de Nicaragua, que es lo verdaderamente clave en todo esto, se mantiene similar, con algunas variaciones decimales”, añadió Courtney.
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