Leonor Álvarez
Que los obispos se hayan sentado a dialogar con el presidente inconstitucional Daniel Ortega y que además algunos actores de ese diálogo se sientan “satisfechos” no significa que ya se lograron “resultados positivos” para el país, opinó el exdiputado liberal José Pallais Arana.
“A mi juicio, lo expresado sobre la familia, tanto como lo propio de la problemática social y lo pertinente de los Derechos Humanos, dieron la medida de que se necesita en Nicaragua buena fe, mucha seriedad y amor patrio”, dijo Dávila Barboza.
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“Estar contentos con el diálogo no significa que en el diálogo se hayan alcanzado resultados o que haya habido respuestas positivas a los planteamientos de los obispos”, expresó Pallais, quien considera que esa “satisfacción” podría deberse a que “fue posible hablar, independientemente de los resultados”.
La valoración de Pallais se produjo tras ser consultado por las declaraciones del nuncio Fortunatus Nwachukwu y del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor René Sándigo, quienes han expresado su “satisfacción” por el diálogo.
Otros actores del diálogo no tienen la misma opinión de Nwachukwu y de Sándigo, como el obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, quien hizo ver la semana pasada que está muy lejos que Ortega vaya a cambiar el rumbo de su Gobierno, según observó durante el encuentro sostenido.
Por su parte, el diputado y exvicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, consideró que las declaraciones de Mata son su punto de vista personal, además que “es congruente con la forma que ha venido pensando todo este tiempo”.
“Los obispos actuaron en consenso cuando firmaron el documento extenso que recoge apreciaciones de sectores del país, porque no necesariamente es (la opinión) del ciento por ciento (de la población)”, dijo Morales, también miembro de la bancada del partido gobernante Frente Sandinista (FSLN).
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