Tatiana Rothschuh/Gloria Picón
El silencio del presidente inconstitucional Daniel Ortega solo fue ante la propuesta de la reforma a la Ley Electoral, reiteró monseñor René Sándigo, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), y eso es percibido por el religioso como una actitud reflexiva, ya que dio respuestas frente a otras propuestas.
Sin embargo, analistas consultados por LA PRENSA desconfían de que Ortega pueda dar alguna respuesta positiva ante las demandas de los obispos, las cuales han sido recogidas de las preocupaciones de la ciudadanía, y creen que solo hará algunos remiendos en algunas de las propuestas, no así en el sistema electoral.
Sándigo dijo que “tenemos que ser positivos y esperar después de un tiempo de reflexión que vengan aflorando los signos que se convertirían en respuesta a estas propuestas”.
El jerarca religioso criticó el papel de la oposición, porque a su criterio esta debería compartir proyectos no solo en periodo de campañas.
“Cuando la dirección es una sola, se tiende a equivocarse con mayor facilidad, cuando hay quien de adelante, de lado, detrás te va hablando, haciendo observaciones, corre menos riesgo de equivocarse, en ese sentido, ha fallado la oposición porque consideramos que de pronto se ha manejado una postura crítica a nivel simplemente mediática, sin un respaldo fuerte con propuestas”, dijo Sándigo en Juigalpa durante una reunión con mineros.
LA ACTITUD DE ORTEGA
Para el analista político Carlos Tünnermann, la posición de Ortega fue “vine, oí y me fui. Porque al salir no hizo comentario, guardó silencio, un silencio muy elocuente cuando los obispos le plantearon el tema de la falta de credibilidad en el sistema electoral…. aunque los obispos notaron cierta disposición o actitud positiva del Gobierno en otros temas, en realidad no podemos saber si es una simple presunción o va a atender las sugerencias”.
Un día después del encuentro, la primera dama Rosario Murillo reforzó el silencio de Ortega, respecto a los temas institucionales, al decir que se había reunido con todos los ministros “que van a preparar las presentaciones para informar en detalle a la Conferencia Episcopal”, sobre sus inquietudes y mencionó el tema educativo y hasta el del Canal Interoceánico, pero obvió el tema institucional.
Tünnermann es de los que guarda poca esperanza en que se llegue a dar un gran diálogo como propusieron los obispos, ya que “Ortega no es propenso al diálogo, es un monologuista, una persona que le gusta decir a él las cosas y no escuchar”.
HARÁ SOLO “REMIENDITOS”
Para Moisés Hassan, exmiembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, “los temas esenciales… no tendrían acciones concretas y solo se arreglarían algunas cositas en las que pueden hacer unos remienditos… (porque) no hay voluntad de parte de Ortega”.
Hassan no es optimista en los resultados que puedan salir, luego que pasó la reunión del Gobierno con los obispos y añade que Ortega jamás rectificará a través de un diálogo.
“Ese diálogo fue pura apariencia. Todos los diálogos que han ocurrido en este país hasta este momento no se llega a nada más que una pérdida de tiempo. La reunión no fue un diálogo, fue un monólogo”.
DESCONFIANZA Y PESIMISMO
Joel Dixon, exviceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Indígenas y Afrodescendientes, de origen mayangna, tampoco alberga esperanzas en un resultado positivo. “En realidad, desde el lado nuestro tenemos cierta desconfianza y pesimismo porque hemos visto la actitud del presidente en persona”.
Mientras que para Azahálea Solís, miembro del Movimiento Unidad por la República, el tema electoral no se puede dar por cerrado como lo está haciendo Ortega, cuando afirmó que “lo electo, electo está”.
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