Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
El mandatario costarricense, Luis Guillermo Solís, concluyó su inspección por la carretera fronteriza con Nicaragua con un sentimiento “agridulce”, al observar que el trabajo para arreglarla es más de lo que esperaba, lo cual le preocupa; pero a la vez le entusiasma saber que la vía es mejorable y se puede reparar.
Solís inició hoy un recorrido de dos días por la zona fronteriza con Nicaragua, junto a su Ministro de Transporte, Carlos Segninni, quien añadió que la vía fronteriza de 160 kilómetros que bordea el nicaragüense río San Juan, se construyo con nula o poca planificación.
El mandatario dijo que el país cuenta con los recursos para terminar la via, lo cual consideró una prioridad para evitar denuncias de cuatrerismo, trafico de drogas y trata de personas que ahí ocurren.
El ingeniero Luis Guillermo Loría, director del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica (Lanamme), quien participó en el recorrido aéreo y terrestre por la carretera; insiste en que la vía es angosta y carece de sistemas de drenaje que la afectarán cuando esté terminada.
Sugiere que hay que realinear la ruta y estabilizar el terreno, una tarea que debe hacer el actual gobierno.
Esta vía fue abierta por el gobierno anterior dirigido por Laura Chinchilla, en medio conflicto fronterizo con Nicaragua por la disputa de Harbour Head, el humedal ubicado en la desembocadura del río San Juan.
El gobierno invirtió 40 millones de dólares, pero por la falta de diseños y estudios ambientales, empezó a desmoronarse con el primer invierno, en el año 2011. A finales de ese mismo año, Nicaragua demandó a Costa Rica ante la Corte Internacional de Justicia alegando contaminación en el San Juan por sedimentación de la carretera.
Un año después, en mayo de 2012, la propia mandataria denunció actos de corrupción con el uso de los fondos. El sistema judicial mantiene abierto una causa por peculado contra empresarios constructores y exfuncionarios del Consejo Nacional de Vialidad.
El gobierno saliente dejó adjudicado el diseño para reconstruirla en etapas, pero aún hay problemas legales para instalar puentes como el de un humedal en el río Medio Queso, porque no hay permisos ambientales para la obra y se debe verificar si la legislación lo permite.
Los habitantes de la frontera han pedido a Solís que les permita fiscalizar de manera voluntaria la continuidad de las obras, para evitar actos de corrupción.
Solís y su comitiva visitaron el puesto de Tablillas, en Los Chiles, donde el alcalde de ese cantón fronterizo urgió construir la frontera porque en el lado nicaragüense ya las instalaciones están listas. En Tablillas Costa Rica solo tiene una delegación policial y aún falta construir oficinas migratorias y de aduanas.
La apertura de este puesto fronterizo simplificará en 100 kilómetros el recorrido entre Managua y San José, así como hacia el puerto de Limón, por donde Nicaragua exporta a otros países.
El recorrido incluyó estaciones policiales de la frontera, muchas de las cuales, según el mandatario, están en deterioro.