Lagos/EFE
Una oleada de supuestos ataques de Boko Haram dejó entre el martes y el miércoles 148 muertos en Nigeria, donde no cesa la violencia de esa secta radical islámica, informaron las autoridades y testigos citados por los medios locales.
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118 personas murieron y varias decenas resultaron heridas en la explosión de dos coches bomba el martes en un concurrido mercado de la ciudad de Jos, en el centro de Nigeria, indicó la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA).
Las explosiones se produjeron en un intervalo de 15 minutos en el conocido mercado de Terminus, cerca de la estación de tren del mismo nombre, sobre las 15.00, hora local. Según el coordinador de Nema, Abdulsalam Abubakar, el ataque fue una “catástrofe”, ya que se perpetró en hora punta, cuando el mercado estaba abarrotado de gente.
El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, condenó el doble atentado en un comunicado. Aunque la matanza no fue reivindicada por ningún grupo, Jonathan aseguró que su gobierno “sigue dispuesto a ganar la guerra contra el terrorismo”, en alusión a Boko Haram.
Cuando Nigeria trataba de asimilar la masacre de Jos, treinta personas fallecieron ayer en otro supuesto ataque de Boko Haram, en Shawa, en el estado Borno. Según testigos citados por el periódico nigeriano Leadership, un grupo de hombres armados asaltó Shawa en la madrugada al grito de “Alahu-akbar” (“¡Dios es grande!”), y durante varias horas asesinaron indiscriminadamente a los vecinos, cuyas casas saquearon e incendiaron.
Muhammed Gava, portavoz del Grupo de Vigilancia Nigeriana, confirmó al diario que treinta personas murieron en el asalto, al precisar que miembros de su asociación ayudaron a “recuperar cadáveres para su sepultura”.
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