Su cifra de ponches en las Menores fue abrumadora, con 180 “kaes” en 160 innings y un tercio, con 2.69 de efectividad.
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Elvin Orozco sube al montículo y se hace dueño del espectáculo. Cuando anda en su día ejecuta los ponches como si fuera una rutina espiritual, con la furia de sus ojos e ímpetu de llevar a Matagalpa hacia el título del Campeonato de Primera División, lo impulsa la maravillosa sensación de sentirse único y ser mejor por su “team”.
“Cuando inició el campeonato yo no pensé que iba a tener una campaña así, que a estas alturas ya haya pasado los cien ponches, pero eso se lo debo a mi equipo, y al esfuerzo en los entrenamientos”, indicó Orozco.
Este año el muchacho, quien perteneció a los Yanquis de Nueva York, tiene 103 abanicados en 94 entradas y dos tercios, para una frecuencia de 9.8 ponches por cada nueve episodios.
Elvin no se va del país por el amor que tiene a su familia. “Todavía el año pasado me dijeron, pero es difícil estar lejos de los seres queridos”, expresó.
El hombre con balance de 7-3 en el campeonato, conforme pasan los años se ha convertido en un artista de su profesión, con manos ligeras, palabras de aliento a sus compañeros y nervios fríos para los momentos cumbres. Él es el señor del ponche y posee una efectividad de 1.81.
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