El diputado del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Edwin Castro, restó valor a la figura de los ministros al decir que “no son nada más que secretarios de la Presidencia”, cuando el pasado 16 de mayo explicaba por qué el ejecutivo está en un proceso de pasar directamente bajo sus órdenes al Ejército, a la Policía y al Instituto Nacional Forestal (Inafor).
Sin embargo, Castro no explica cómo eso que él llama “descentralización” va a hacer más efectivo el trabajo de esas instituciones.
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Castro además dijo que “quien es electo por voto popular es el presidente”, mientras que los ministros son designados por el mandatario.
El jurista Óscar Castillo reconoce que la ley establece que el presidente de la República es el jefe del Gobierno y que según la ley, de él dependen las instancias que la Constitución Política y las leyes orgánicas establezcan.
No obstante, Castillo explica que en la lógica del equilibrio y la armonía de los poderes se entiende que no solo las decisiones deben de ser entre poderes del Estado, sino que deben existir intrapoderes”.
Lo que está haciendo Ortega con las reformas a las leyes ordinarias, en el caso de la Policía, el Ejército e Inafor “es abusar de los principios de equilibrio y balance de poderes y está buscando lo contrario: poder absoluto, centralizar, concentrar poder en una sola persona y con ello convirtiendo al poder ejecutivo y a quien lo representa en un gobierno totalitario, en el que solo él quiere concentrar el poder de todos y ello conlleva a una dictadura”.
Castro también explicó en sus declaraciones a los medios de comunicación que este es un proceso de “descentralización” y “fortalecimiento” de las instituciones del Estado.
Sin embargo, el especialista en temas de gobernabilidad, Irving Dávila, explicó a LA PRENSA vía telefónica que la descentralización es hacer que las instituciones sean cada vez más independientes y no estén bajo el control directo del ejecutivo, en cambio lo que está haciendo el ejecutivo es una “centralización” o “concentración de poder”, es decir, lo contrario de la “descentralización”, como la llama Castro.
Dávila además asegura que la concentración del poder que pretende Ortega va a llevar al Estado a una “incapacidad administrativa”, porque la Presidencia está acaparando el control de las instituciones más sensibles. “Quien mucho abarca, poco aprieta”, dice el refrán.
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