La imagen de Leonor Nava Romero, identificado como el principal objetivo entre los grupos del crimen organizado en el sureño estado de Guerrero y principal operador en esa zona del cartel de los Beltrán Leyva, es presentada por la Comisión Nacional de Seguridad durante una rueda de prensa hoy, sábado 17 de mayo de 2014, en Ciudad de México (México). El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, informó en rueda de prensa que Nava, también identificado como Salomón Sánchez o Joaquín Vázquez, es señalado como el principal responsable de los secuestros y extorsiones en ese estado, así como de los homicidios de miembros de grupos rivales. EFE/Sáshenka Gutiérrez

México: Cae principal capo del estado de Guerrero

El comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, dijo que el detenido es Leonor Nava Romero, de 45 años y un alto delincuente colaborador de Héctor Beltrán Leyva, líder del grupo que lleva sus apellidos y escisión del poderoso cártel de Sinaloa.

MÉXICO/AP

El máximo operador del crimen organizado en Guerrero fue detenido por las autoridades mexicanas en un operativo en ese estado del occidente de México, informó el sábado un funcionario federal.

El comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, dijo que el detenido es Leonor Nava Romero, de 45 años y un alto delincuente colaborador de Héctor Beltrán Leyva, líder del grupo que lleva sus apellidos y escisión del poderoso cártel de Sinaloa.

Las autoridades lo consideran el principal responsable del trasiego de drogas desde Guerrero hacia Estados Unidos, así como de secuestros y extorsiones en el estado.

Nava Romero, que también utilizaba los nombres de Salomón Sánchez o Joaquín Vázquez Jiménez, fue arrestado el viernes en un operativo realizado por la Policía Federal en coordinación con la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, en Tecpan de Galeana, poblado de la costa del Pacífico ubicado a unos 100 kilómetros (62,15 millas) al norte del puerto de Acapulco.

El detenido dirigía un grupo conocido popularmente como «Los Rojos» y había sido señalado por el gobierno como «objetivo prioritario en la escala delincuencial de esa entidad», dijo Rubido. Según el funcionario, Nava Romero ordenaba secuestros, extorsiones y homicidios de integrantes de grupos contrarios a los Beltrán Leyva y se le considera «probable responsable del asesinato» de ocho miembros del ejército en diciembre de 2008 en Chilpancingo, la capital guerrerense.

En ese ataque Nava Romero dejó un mensaje que indicaba que «Por cada muerto de nosotros (los rojos) habrá un muerto suyo», añadió un funcionario federal que pidió el anonimato por no estar autorizado a hablar con la prensa.

El detenido, apodado «El tigre», está relacionado también con el atentado del empresario Pioquinto Damián Huato en el que resultó muerta Laura Rosas Brito, nuera del empresario. En septiembre de 2013 fue detenido por militares y encarcelado en la prisión de Altamira, en el estado fronterizo de Tamaulipas, pero el juzgado primero de distrito con sede en esa región «le otorgó la libertad provisional bajo caución», añadió Rubido.

En la operación del viernes se aseguraron un fusil de asalto AK-47 con cargador y 25 municiones, una granada de fragmentación, un kilo de droga sintética, una camioneta y tres equipos de comunicación.

Por otra parte, en el vecino estado de Michoacán, donde el gobierno federal inició un tremendo operativo desde principios de año y donde han empezado a legalizar a las autodefensas que se alzaron en armas contra el cártel de los Caballeros Templarios, detuvieron el sábado 11 policías que trabajaban como «halcones», nombre con el que se designa a los informantes del crimen organizado.

Según informó la Procuraduría del estado en un comunicado, los detenidos eran los jefes de seguridad pública de los municipios de Tangancícuaro y Purépero, al norte de Michoacán, y nueve policías a su cargo.

Los jefes tenían un pago mensual de mil 500 pesos (poco más de mil dólares) y recibían equipos de comunicación a cambio de que instruyeran a su personal para que en cuanto detectaran un operativo federal les avisaran y así ellos pudieran alertar a los delincuentes de forma inmediata.

La Procuraduría no informó para qué cártel trabajaban los policías, pero en esa zona operan tanto el de los Caballeros Templarios, mayoritario en Michoacán, como el cártel de Jalisco Nueva Generación.

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