La metamorfosis milagrosa del Diriangén se disipó con el segundo gol de Samuel Wilson. Entre el Real Estelí y el resto de equipos hay una zona virgen que no es ni más ni menos que el vacío, aunque por instantes los caciques mostraron que la invencibilidad de los norteños es un estado pasajero. Ir a buscar un triunfo en la casa del campeón es como pelear contra la conquista sin lanza. Hoy a las 8:00 p.m. reciben al Diriangén, solo con la baja del uruguayo Mauro Rodríguez.
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Los árbitros decretados por la Federación Nicaragüense de Futbol para que piten la final son: William Mendoza (principal y fue también en el juego de ida), Henry Pupiro, Keytzell Corrales y Oscar Dávila, complementarán el cuerpo que ejercerá justicia en el terreno de juego.
Los estelianos tienen al segundo anotador del Torneo Nacional como lo es Juan Barrera con 16 goles, solo detrás de Daniel Cadena.
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Para los diriambinos es la más grande ocasión para la más grande hazaña, pero estar fuera de guarida, sin jugadores del nivel del Real Estelí y con el marcador en desventaja al perder el domingo, y recibir dos goles como locales, irán a jugar con el corazón en la mano y con el pulso casi extinto.
Una tumba para el cacique es lo que la lógica espera. Sus aficionados creerán en la grandeza de su equipo que ganó en este Torneo de Clausura con llegar a la final. Pedirle más al conjunto que marcó una pauta de 17 partidos sin perder, y que la necesidad los hizo tener prácticamente solo un extranjero en el campo, alargaron su fecha de vencimiento.
Esta noche los 90 minutos serán el único peldaño que impide al Real Estelí ser campeón, y aunque parezca modestia, poseen un conjunto de puro cálculo.
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