BRASIL/AP/AFP/EFE
Varias protestas contra la Copa del Mundo fueron convocadas en una decena de ciudades brasileñas ayer, en medio de llamados a huelga que crean un clima complejo a 27 días del inicio del Mundial.
Rousseff abordó el tema en un acto en el que sindicatos y empresas firmaron un pacto en favor del “trabajo decente” en el Mundial. El documento establece un compromiso en campañas de combate al trabajo infantil y la explotación sexual, y a favor del respeto a las normas laborales durante la mayor cita del futbol.
Rousseff declaró que el Mundial de Brasil será “la Copa de las Copas” y que el país “hará un esfuerzo enorme para transmitir la inmensa energía” de su pueblo.
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Flanqueados por neumáticos en llamas, unos 5 mil manifestantes del Movimiento de los Trabajadores sin Techo (MTST) gritaban consignas contra el gasto público en la Copa Mundial de Futbol y exigían una vivienda digna a apenas 300 metros del estadio inaugural del Mundial, el Arena Corinthians en Sao Paulo.
Los manifestantes, en su mayoría vestidos de rojo, bloqueaban el tránsito en varias avenidas. No había enfrentamientos y la marcha era pacífica, aunque batallones de la policía los seguían de cerca.
“La cuenta es regresiva: tienen 28 días para resolver no solo la (ocupación) ‘Copa del Pueblo’, sino todas las ocupaciones que están en lucha. Si no se resuelve, habrá problemas”, alertó ayer Guilherme Boulos, un líder del MTST, citado por el sitio online del diario Folha de Sao Paulo.
Las importantes autopistas Marginal Tieté y Marginal Pinheiros que circundan Sao Paulo estaban bloqueadas por piquetes de manifestantes, lo que empeoró el caótico tráfico de esta ciudad con 11 millones de habitantes.
Cientos de trabajadores metalúrgicos y del metro de Sao Paulo también se manifestaban en otras zonas de la ciudad, donde también los profesores de la red municipal de escuelas están movilizados hace días.
OTRAS PROTESTAS
Los manifestantes convocaron al acto principal contra la Copa bajo el lema ‘No habrá Copa’, en la séptima manifestación callejera de este tipo este año. Movilizaciones similares fueron programadas en otra decena de ciudades brasileñas.
En Río de Janeiro, que acogerá siete partidos del Mundial entre ellos la final el 13 de julio, una huelga de 48 horas paralizó un sesenta por ciento de la flota de buses y dejó cientos de vehículos dañados.
Los profesores y conductores en huelga se sumaron a la protesta que reunió a unas mil personas en el centro de la ciudad. También se unieron integrantes de movimientos como los “indignados” de España y Ocupa Wall Street de EE. UU., que se dicen dispuestos a engrosar las protesta contra el Mundial en Brasil, según el periodista argentino Facundo Florio.
Las protestas de ayer son parte de la llamada primera Jornada Mundial de Luchas contra el Mundial, que los organizadores prometen repetir durante la Copa.
En Recife, donde parte de la policía militar está en huelga, se vivieron desórdenes que comenzaron la noche del miércoles y se prolongaron a la madrugada de ayer, con ataques de decenas de personas a comercios y camiones que transportaban alimentos, confirmaron autoridades locales.
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