Bloomberg News
Cuando Mike Tevebaugh, de Denver, visitó Río de Janeiro en marzo con dos amigos con motivo del carnaval, tuvo que recorrer el aeropuerto durante 30 minutos para encontrar un cajero automático compatible, probar cinco máquinas e intentar con tres tarjetas bancarias diferentes.
“Fue una experiencia estresante para algo que habitualmente es muy simple”, dijo.
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Quienes visiten Brasil en ocasión del Mundial de Futbol y necesiten efectivo podrían tener que pasar por un cajero automático, luego por otro, y después por otro más.
El motivo es que el sistema bancario de Brasil, que tiene más cajeros automáticos que cualquier otro, va a contramano de las prácticas de las economías más avanzadas del mundo, porque no reúne sus cajeros automáticos en una red que permita transacciones fluidas.
Las dificultades que esperan a los aficionados al futbol en el torneo que comienza el 12 de junio son más que una incomodidad. Permiten vislumbrar la brecha entre los bancos brasileños y sus pares globales en lo relativo a una referencia de conectividad financiera, consecuencia de decisiones que tomaron décadas atrás instituciones locales para diferenciarse mediante la oferta de su propio servicio de cajeros automáticos.
“Brasil es el único país que no tiene una red común”, dijo Mike Urban, director de administración de cartera de la firma proveedora de información financiera Fisery, que tiene sede en Brookfield, Wisconsin. Los turistas extranjeros que visiten Brasil durante el Mundial de Futbol “se van a sentir frustrados si van a cajeros automáticos y esperan que todos funcionen”.