Discutir en torno a que si el defensa Oscar Duarte es tico o nica, me parece un debate, que además de estéril, está mal planteado, aun con todo y la agitación que ya ha provocado en las redes sociales.
Mejor deberíamos sacar provecho de una de las lecciones que su caso aporta, y es la necesidad de emigrar, para que mediante el contacto con jugadores de otro nivel, podamos progresar.
Si Duarte es tico o nica, es intrascendente. Irá al Mundial —si es que queda entre los 23— por Costa Rica. Punto. Lo demás es discusión para entretenerse. Nosotros no tenemos nada que ver en eso.
Duarte nació en Masaya, pero se formó en Costa Rica, se nacionalizó tico y tiene la oportunidad de ir a la Copa de Brasil por ese país. Eso es un derecho que él tiene y que debemos respetar.
Ojalá pueda ir a la Copa y logre brillar. Será muy bueno para su carrera, para su país y para su familia. También será importante su ejemplo y el legado que pueda heredar a quienes lo aprecian.
Si mañana Duarte afirma que se siente nica y dispensa algún afecto al origen de sus padres, muy bien, pero si no lo hace también. Se le debe respetar. La nacionalidad es intrínseca al ser humano.
Mejor deberíamos trabajar para mejorar nuestro futbol. A veces damos lástima suplicando un afecto que no se nos tiene. Y aunque aquí no hay muchas figuras, sí hay gente sobre la que se puede inclinar la admiración.
Alguien debe atreverse a probar que sí se puede salir a flote en el futbol a pesar de que no tengamos antecedentes. Y emigrar es la única opción. De lo contrario, vamos a seguir como envidiosos y eso sería un reconocimiento a la inferioridad. Twitter: @EdRod16
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