Si pensaba que el entorno en que vive su hijo no influye en su comportamiento, y más cuando tienen el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), está equivocada.
Aunque existen causas genéticas, es un hecho que también influye lo que aprende del entorno, según un estudio presentado en la convención anual de las Pediatric Academic Societies (PAS), en Vancouver (Canadá).
Las estadísticas demuestran, según la publicación del sitio web, (muyinteresante.es), que el TDAH lo padecen entre un 2 y un 5 por ciento de la población infantil, y se manifiesta con dificultades para concentrarse en una tarea, mantenerse quieto, organizarse y controlar los impulsos.
Los investigadores mostraron que el TDAH está relacionado con nueve factores: la pobreza, divorcio, muerte de un progenitor, violencia doméstica, violencia en el vecindario, discriminación, enfermos mentales en casa, consumo de drogas por parte de miembros de la familia o encarcelación de seres queridos.
Estas son experiencias más o menos traumáticas para el niño.
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