TEGUCIGALPA/ACAN-EFE/AFP
Este es el primer caso de extradición formal de un hondureño. El hondureño Ramón Matta Ballesteros cumple cadena perpetua en Illinois por tráfico de drogas, luego de que en abril de 1988 fuera capturado y trasladado por personal de Estados Unidos sin mediar trámite legal.
El 15 de diciembre de 2013 EE. UU., logró que Honduras le entregara al guatemalteco Mario Ponce, reclamado también por tráfico de drogas.
Por Honduras pasa el 80 por ciento de la cocaína que llega a México desde Suramérica con destino a Estados Unidos.
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La extradición del supuesto narcotraficante Carlos Arnaldo Lobo a Estados Unidos, que lo acusa de tráfico de drogas, contribuye a fortalecer las relaciones entre Tegucigalpa y Washington, pero no frenará el narcotráfico que campea en el país, manifestaron analistas.
Lobo, quien fue entregado el jueves en la noche a Estados Unidos en Tegucigalpa, bajo rigurosas medidas de seguridad, es el primer hondureño en ser extraditado a aquel país. Llegó el jueves en la noche a Miami y ayer en la tarde se declaró inocente al comparecer ante la juez Alicia Otazo-Reyes, del Distrito Sur de Florida. El abogado de Lobo, Louis Casuso, pidió ante el tribunal tener acceso a las pruebas, presentó “la declaración de inocencia” de su cl
iente y solicitó un juicio con jurado.
El analista político Raúl Pineda considera que la extradición de Lobo “es importante” para el Gobierno de Honduras en términos de fortalecer la relaciones con EE. UU. No obstante, apuntó que la extradición “no significa que el problema (del narcotráfico) se va a reducir” en Honduras, aunque sí cree que los narcotraficantes se verán “obligados a pensar con más cuidado sin continúan en esta actividad”.
“Honduras como paso obligado de la droga va a seguir siendo el punto de trasiego de más de 300 toneladas de cocaína que va a los Estados Unidos, este es un proceso muy complejo, porque una persona involucrada en esta actividad sea extraditada el problema no se va suprimir”, subrayó.
El analista político Julio Navarro coincidió con Pineda subrayando que la extradición de Lobo “puede que intimide y genere ciertos temores” a los grupos de narcotraficantes que operan “con libertad” en Honduras, pero no reducirá el tráfico de drogas en este país.
Navarro apuntó que la extradición de Lobo es “una confesión de que la justicia de Honduras no está a la altura para juzgar” este tipo de delitos.
El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, dijo el jueves en un mensaje desde la Casa Presidencial, que la extradición de Lobo es “algo inédito en el país, pero que marca un nuevo tiempo para la justicia en Honduras”.
Destacó que la extradición “envía un mensaje muy claro de la voluntad del pueblo y Gobierno de Honduras y de todas sus instituciones de luchar frontalmente contra el crimen organizado y el narcotráfico, la violencia en general”.
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