Las papas fritas nos encantan a todos. Grandes o chicos.
Si para alguna ocasión vas a prepararlas y quieres que queden perfectas, memoriza este truco: fríelas en un sartén bien caliente con bastante aceite de oliva por cuatro minutos, sin dejar que se doren.
Seca el exceso de grasa en una toalla de papel. Después vuelve a calentar el aceite y agrega nuevamente las papas hasta que queden doradas.
Lo último en agregar cuando ya estén escurridas —sin exceso de aceite— es sal.
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