Roy Moncada y Cindy Regidor
La demolición urgente no fue como la concibió el secretario general de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, quien aseguró este lunes que en 48 horas iba a derribar la Concha Acústica, estructura que a la luz de los acontecimientos, no se estaba desplomando como justificó el Gobierno para acabarla.
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El sábado 3 de mayo, de noche, los funcionarios de la municipalidad comenzaron a cortar sus bases con mazos y luego jalaron con camiones, pero luego desistieron y empezaron a destruirla pedazo por pedazo para terminar con ella.
Mientras intentaban derribarla lo más rápido posible, el ingeniero Sergio Obregón, quien participó en la construcción de la obra, advirtió que la drástica decisión de la municipalidad de destruir la estructura, no sería fácil debido a la excelente calidad de la misma.
Así ha sido. La estructura específica es llamada armadura espacial, formada con una malla especial de acero y forrada con cemento de alta densidad.
La excusa oficial fue que estaba dañada y podía desplomarse con los sismos, pero a nivel general en redes sociales y círculos políticos, todo se resume en una venganza personal de la pareja presidencial para desaparecer aquello que haga recordar a Herty Lewites, a quien Rosario Murillo le dedicó violentos y ácidos poemas por no plegarse al orteguismo.
Obregón, quien no ha tenido oportunidad de hacer una inspección de manera personal, dice que una obra de tan solo diez años de antigüedad, aún con daños, no representaba peligro como para ser demolida.
“Para el tiempo que tenía, los niveles de corrosión no eran como para demolerla totalmente, necesitaba reparación”, dijo.
Marenco por otra ciudad
Respecto a la situación de la capital, el exalcalde, ingeniero Dionisio Marenco, recomienda construir “nuevos centros urbanos en los alrededores de la región Managua, fuera del graben tectónico, que es muy peligroso”.
Marenco explica que “una ciudad que es devastada dos veces en menos de cien años en tiempos geológicos equivale a que en la vida de un ser humano te murás en cinco minutos o en menos de cinco minutos. Ese hecho nos debería de dar a nosotros la certeza de que el peligro es muy serio”.
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