Génesis Hernández Núñez
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En el barrio Villa Nueva, en el kilómetro nueve de Carretera Sur, no hay agua desde hace tres meses. Según los vecinos, una pipa de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) los abastece, pero no todos los días y no a las más de 400 familias que habitan en el sector.
“Llevamos tres meses sin agua y la pipa viene una o dos veces por semana. Imagínese la ropa, los pañales de los niños, la comida. En mi casa solo hay dos barriles y eso es lo que llenamos, pero si se acaba el agua y solo cinco o diez familias llenaron, lo sentimos, hasta la otra vez que venga. Entonces nos rotamos: cuando viene la pipa a quienes no les llegó la vez anterior, que a esos le abastezcan, aunque los demás quedemos en el aire”, contó Franklin González Rayo, poblador del barrio.
Sin embargo, lo peor del caso es que, según González Rayo, “esa agua no es potable, dicen que solo es para lavar ropa, entonces tenemos que ir al otro barrio, al Camilo Ortega, a cargar agua potable. Los carretones nos cobran treinta pesos por acarrear un barril y eso es día de por medio, entonces además de que la canasta básica está cara, todavía hay pagar el recibo del agua que viene puntual y nos cobran entre 120 y 160 córdobas y pagar el acarreo”.
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