Por más de tres décadas un grupo de mujeres, mayoritariamente madres solteras y algunas de la tercera edad, se han ganado la vida vendiendo en la parada de buses de Ciudad Darío. LA PRENSA/L. E. MARTÍNEZ M.

Vendedoras temen desalojo

Mujeres que tienen muchos años vendiendo en la parada de buses en Ciudad Darío, en el departamento de Matagalpa, aseguran que serán excluidas de un proyecto para construir tramos en el lugar.

Luis Eduardo Martínez M.

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Hay inquietud entre un grupo de vendedoras que temen ser desalojadas de la maltrecha parada de buses en Ciudad Darío, Matagalpa, porque aseguran que la municipalidad quiere “desbaratar” el sitio para construir cuatro tramos y ellas serían excluidas del proyecto.

“Somos cuarenta vendedoras y todas somos padre y madre para nuestros hijos”, dice María de las Nieves Espino Carrero, quien lleva más de cincuenta años ofertando refrescos en bolsas, rosquillas, gaseosas, cusnaca y otros productos a los pasajeros de los buses que cada día atraviesan la ciudad donde nació Rubén Darío.

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En el pueblo critican que la Alcaldía haya permitido la construcción de unos tramos alrededor de la cancha municipal y las vivanderas señalan que así serían los que supuestamente harían en la parada de buses.

“La misma gente que tiene tramos ahí (contiguo a la cancha) quieren que les den para después venderlos y hacer negocio (…), pero nosotras hemos trabajado aquí toda la vida y nos es justo que nos vengan a sacar solo porque quieren sacarnos”, refiere Espino.

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“Queremos que el tal alcalde no esté dando órdenes de que vengan a destruir aquí”, agrega la vivandera, señalando que el viernes 2 de mayo, funcionarios de la Alcaldía “vinieron a estar midiendo (el lugar) sin contar con nosotros que aquí hemos dejado nuestra juventud y nuestra vejez”.

ALCALDE DIFÍCIL DE LOCALIZAR

Después de las cuestionadas elecciones municipales de 2012, el Consejo Supremo Electoral designó reelecto como alcalde al orteguista Ángel Cardoza, quien es difícil de localizar en Darío, y este fin de semana no fue la excepción. LA PRENSA tampoco pudo encontrar a algún funcionario de la municipalidad para conocer sobre el supuesto proyecto en la parada.

Alba Rosa Suárez apunta que “nos quieren desbaratar la parada, quieren venir a construir aquí para después negociarlos y no es justo, porque tengo como cuarenta años de estar aquí (…), fuimos donde la vicealcaldesa (Catalina Escoto) y nos dijo que es un proyecto que no estaba aprobado, pero que iban a acondicionar aquí”.

“HICIMOS ROJO Y NEGRO”   

Maritza Briones tenía 8 años cuando empezó a vender refrescos a los pasajeros de los buses que pasaban por Darío. “La parada era donde fue el Hotel Darío (actual esquina conocida como Las Masaya) y ahí aguantábamos sol y lluvia”.

Así lo confirma María de las Nieves Espino Carrero, quien apunta que los dueños de las casas ponían grasa en las aceras donde ellas descansaban por ratos, y hasta les lanzaban agua para correrlas.

Pero, en la década de los ochenta, el entonces alcalde de Darío y actual juez de Distrito Penal de Juicios de Matagalpa, Frank Rodríguez Alvarado, les ofreció “hacer el rojo y negro”. Las comerciantes irían a cortar café a las montañas de Matagalpa, y a cambio tendrían un lugar donde guarecerse cuando regresaran a vender los refrescos a la parada de buses.

Briones fue electa concejal por el Partido Liberal Independiente en 2012. Considerando que esas elecciones fueron un fraude, se negó a asumir el cargo y “tal vez sea por eso que no nos voltean ni a ver”, dice ella, pero enfatizando en que su lucha “no es política, sino que estamos defendiendo nuestro derecho a trabajar aquí” (en la parada de buses).

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