
German García
Marcos “El Chino” Maidana salió en busca de limpiar la sangre de los 45 boxeadores que han caído frente a Floyd “Money” Mayweather y terminó siendo parte de ese líquido rojo que el estadounidense saborea, y los convierte en parte de su historia, perdiendo por decisión mayoritaria (114-114, 117-11 y 116-112). El acto de pasión y soberbia del argentino, sirvió para que el orgullo del “Money” se elevara. Ahora Mayweather se convirtió en enemigo público número uno del boxeo: todos contra él.
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Adrien Broner hizo deslucir al mexicano Marcos Molina y se reinvindicó en el boxeo, luego de ser derrotado por el argentino Marcos “El Chino” Maidana.
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Ver a Mayweather (46-0, 26 KO) cortado, sin el dominio de los primeros asaltos e inestable en el ring, en un comienzo, fue la proeza del argentino, que a base de un boxeo desordenado desorientó al hombre que ha barrido la casa.
Los mismos golpes que Marcos (35-4, 31 KO) pegaba y llegaban a la humanidad de Floyd se hicieron polvo después del quinto asalto. Mayweather reestructuró su disco duro en la defensa, reiniciando sus movimientos. Mientras, “El Chino” se dirigía frontalmente a su rival, la manera de ubicación de piernas del invicto, le daba ventaja en dos tipos de vista: directa y periférica.
El sismógrafo que se activaba en el MGM Grand de Las Vegas, con cada golpe ejecutado alcanzó movimientos extremos. Mayweather estuvo en su salsa, sintió la música con cada estocada al mentón que daba. Él es un pianista, que armoniza con su fuerte derecha y pulcra técnica.
Mayweather llegó como Caligula, diciendo probame tu poder o tomá el mío. Al sentir los puños de martillo de Maidana, la gacela del boxeo se activó como un autómata inteligente, y sus puños fueron como una masa que vibró con una fuerza arrolladora.
Aunque Mayweather se ha convertido en un ícono histórico del boxeo, no le importa ser antipático, a pesar de que carece de la picardía de los héroes populares no le quedan más enemigos de su talla. El viento ha soplado hasta donde nadie lo puede alcanzar. Floyd espera el nacimiento de su siguiente rival.
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