Marta Leonor González
Editor, gestor cultural, y escritor revelan facetas en la vida de Ulises Juárez Polanco. Toma su batido de fresas con yogur mientras habla de su narrativa, esos libros que para él dejaron las cicatrices de la felicidad en los tiempos de la infancia y de la adolescencia, esos autores que todavía lo marcan cuando los lee.
Se deja llevar por este diálogo que dura poco en un restaurante de Managua, el sol se prepara a dormir en esta tarde y él se revela un poco para acercarse a los caprichos que le ha dejado la escritura.
Tu libro La felicidad nos dejó cicatrices está pronto a salir en España. ¿Qué reúne?
Hay cuentos de Los días felices pero con la salvedad que no es el mismo libro. Hay cuentos más recientes, inéditos escritos a inicio de la década del 2000. Es un libro con su propia particularidad.
En lo que escribís está la presencia de los relatos breves. ¿Te inclinas por ellos?
Yo no diría que me he inclinado por el cuento breve o la microliteratura. Creo que hay ideas que encuentran su propia extensión. En mi caso tengo narraciones breves que componen una parte fundamental. Los días felices nacen de un diario que inicié en la residencia en México bajo el consejo de mi tutor José Luis Rivas, me decía que había que procurar escribir todos los días, aunque sea un par de líneas, tratando de responder a ese reto planteado empecé a escribir en redes sociales, en Facebook y Twiter pequeñas ideas de historias, así surgió un diario que se extendió en viajes por ciudad de México, Chile, y que responde a ese tiempo. No tengo preferencias por eso salieron breves.
En tus dos libros de cuentos aparece como tema la felicidad inclusive encabezando los títulos. ¿Por qué lo reiteras?
La felicidad más que un derecho es una responsabilidad. Creo que se construye día a día, pero literariamente usé el título de Los días felices es por que representa la reunión de mis cuentos primerísimos que van de los 15 a los 25 años, días de mucho crecimiento y por lo tanto de mucha felicidad.
Siempre llueve a mitad de la película (Nicaragua: edición personal, 2008) Las flores olvidadas (Doce cuentos en construcción) (México: FONCA/AECID, 2009) Los días felices (Costa Rica: Uruk editores, 2011). La felicidad nos dejó cicatrices (España: Valparaíso ediciones, 2014) aparecerá a mediados de este año.
Es editor de Carátula, revista cultural centroamericana, y de El hilo azul, revista literaria del Centro Nicaragüense de Escritores; coordinador del proyecto #Los2000, autores nicaragüenses del nuevo milenio y coordinador de Centroamérica cuenta, encuentro centroamericano de narradores.
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Luego el segundo título que saldrá en julio en España, La felicidad nos dejó cicatrices, reflexionando sobre esa frase de Leonard Cohen para mí, sí la felicidad me ha dejado cicatrices y por eso la escogí.
Casi siempre hay referencias de autores como Ernesto Sabato como Antoine de Saint-Exupéry. ¿Son tus influencias?
En el caso de mis títulos, muchos tienen referencias a lecturas que hice, a canciones que he escuchado, situaciones que me han movido, pero lo he descubierto después de que está publicado.
¿Has dicho “lecturas serias”, a qué autores te referís?
Me refiero al descubrimiento de Jorge Luis Borge, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, el primer libro que leí en esa época de los 16 años y que me impactó, y quería haberlo escrito fue El túnel de Ernesto Sabato, pero ahora que lo releo no me gusta tanto como en aquel entonces. Me fascinaba Borges, García Márquez, Cortázar, los cuentos de Cronopios y fama.
¿Qué le enseña Gabriel García Márquez a un narrador que inicia?
Creo que el nivel de observación que tiene García Márquez y su soltura verbal es algo que todo lector aprende muy bien. Lo que Gabo te enseña son las herramientas que tiene el periodismo para saber narrar.
LITERATURA EN CONSTRUCCIÓN
¿En Las flores olvidadas (doce cuentos en construcción), sugerís que tus escritos se están haciendo o que la escritura está en permanente construcción?
Creo que ambos podrían ser válidos. Esto de los cuentos en construcción parte de un razonamiento lógico que fue escrito en una residencia de escritores y se dio la oportunidad de que fuera publicado, en ese momento sentí que debía dar la alusión a que los cuentos no estaban terminados como en definitiva no estuvieron terminados. Para mí la literatura siempre está en construcción, para mí el punto final no lo pone el escritor sino el lector. El mismo cuento significa muchas cosas dependiendo del lector y sus estados de ánimo.
¿Qué buscas cuando escribís un cuento?
Mi respuesta es bastante sencilla, empecé a escribir en secundaria por una situación personal que me estremeció por completo y encontré que la literatura, una especie de diálogo conmigo mismo, me di cuenta que no le estaba escribiendo a ningún lector sino a mí mismo. Suelo decir que escribo para dialogar conmigo.
Agrupaste a narradores en la serie de charlas de autores del #Los2000. ¿Qué aportes han realizado en la escritura?
La primera gran diferencia es la cantidad, creo que la generación del #Los2000 y hago la aclaración, es la convergencia de autores representativos que bajo ningún concepto o en algún momento suponemos que son los únicos narradores de esta generación.
Me sorprende ver cómo la narrativa es ahora más visible en este grupo. También la temática es muy diferente a los anteriores, me parece que en los ochenta la tendencia era a elaborar temas políticos, sociales y si te fijás en estos autores del #Los2000 el tema político carece frente al tema del interior y eso me llama la atención.
¿Cómo llevas el tema de ser editor, gestor cultural y la creación literaria?
Lo llevo de forma ordenada, cuando trato de hacer un proyecto cultural o pensar en una posible publicación me pongo en los pies de un editor, partiendo no necesariamente de lo que escogería a nivel de escritor sino pensando en brindar lo mejor para ese proyecto. Todas estas facetas desde luego aplicando la profesionalidad y el rigor.
A veces me llama la atención que una faceta le hace sombra a la otra, y ahora que justamente estoy a punto de cumplir 30 años estoy a punto de hacerme varias preguntas, y qué faceta hay que priorizar ahora, esa pregunta está en progreso.
Ante todo me considero un escritor, creo que las otras facetas han surgido de mi curiosidad como lector, de la cual nace la escritura. Mi curiosidad es la escritura.
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