Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
Entre sus errores, vacíos y reparto de culpas por su mal gobierno, la mandataria Laura Chinchilla señaló el conflicto fronterizo con Nicaragua como uno de los aspectos difíciles de afrontar y como parte de los elementos externos que afectaron sus gestión, pero defendió la apertura de una fallida carretera fronteriza plagada de denuncias de corrupción.
Chinchilla presentó su último informe de labores, la noche de este primero de mayo ante los nuevos diputados, donde lamentó haber gobernado en tiempos “plagados de nubes, que pusieron constantemente a prueba nuestro espíritu”.
“La crítica situación de la economía internacional, los desastres naturales producto del cambio climático y la actitud hostil del Gobierno de Nicaragua”, fueron algunos momentos que desdibujaron la gestión de la primer mujer presidente de Costa Rica, según ella mismo señaló.
Desde que estalló el conflicto, en noviembre de 2010 y que provocó otra demanda costarricense ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), alegando invasión y daño ambiental por el dragado del río San Juan; Chinchilla ha evadido dialogar con Nicaragua pero en su último discurso dijo lo contrario.
A raíz del conflicto Costa Rica construyó sin planos ni estudios ambientales una carretera rústica de lastre, de 160 kilómetros y que bordea el río San Juan, la cual era su proyecto símbolo de gobierno pero se convirtió en ícono de corrupción, cuando ella misma, hace dos años, denunció supuestas irregularidades en su apertura.
Ella lamenta que esta construcción, en la que se invirtieron unos 40 millones de dólares (20 mil millones de colones) se la adjudiquen como batalla perdida, cuando a juicio de ella no lo es porque a pesar de los errores, el 70 por ciento de ella funciona.
«Me refiero concretamente a la Ruta 1856. Esta ruta, que construimos, constituye un camino de lastre que bordea los más de 150 kilómetros de nuestra frontera con Nicaragua y que está conectado con más de 300 kilómetros de caminos de acceso a lo largo de toda la vía. La ruta fue concebida como respuesta necesaria y urgente a la repudiable invasión a nuestro territorio por parte del ejército de Nicaragua», dijo.
«La cobertura mediática de esos problemas cargada de amarillismo e imprecisión, indujeron a conclusiones equivocadas», añadió.
Ella dijo que «se ha mentido» al presentar esa ruta como intransitable, al decir que se botaron o robaron 20.000 millones de colones y al asegurar que la ruta generó daños al ambiente.
“Se ha mentido al presentar esta ruta como intransitable. Eso no es cierto. Pese a la adversidad del clima en la zona, el 70% de ella está en buenas condiciones y el 30% restante corresponde al tramo que decidimos paralizar mientras se realizaban los ajustes administrativos que su finalización demandaba”, dijo la mandataria.
“Se ha mentido al decir que se botaron o se robaron veinte mil millones de colones en esa obra. Eso no es cierto. La inversión está a la vista. Además se ha desconocido que los recursos también alcanzaron la habilitación y mejora de más de 300 kilómetros de rutas de acceso a los pueblos que habitan el cordón fronterizo”, puntualizó.
Chinchilla mencionó logros en seguridad, salud y vivienda durante su gobierno; los cuales han sido opacados, según ella y su Ministro de Comunicación, Carlos Roversssi, por el “cerco informativo” al que fue sometido su gobierno por algunos medios, que le dio más relevancia a los yerros que aciertos.
Chinchilla entregará el poder este 8 de mayo a su sucesor Luis Guillermo Solís y su gobierno es considerado el peor de los últimos 24 años; según encuestas.
“Costa Rica siempre ha estado dispuesta al diálogo; desafortunadamente esa disposición no ha encontrado eco en las autoridades de Nicaragua”, aseguró.