Génesis Hernández Núñez
Según Mayorga, en promedio venden unos mil ecofogones al año, en su mayoría para pequeños negocios de comiderías.
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Según datos de la campaña Uso eficiente de la energía, ejecutada por el Ministerio de Energía y Minas (MEM) y el Ministerio de Educación (Mined), una cocina eléctrica de cuatro quemadores puede consumir hasta siete mil watts de energía, o sea, el equivalente a setenta bujías, lo que la convierte en el electrodoméstico que más energía gasta, incluso más que una refrigeradora, ya que esta última consume doscientos watts.
Ante este gasto, algunas iniciativas privadas promueven las cocinas mejoradas como opción para preparar los alimentos.
En Nicaragua, la pequeña empresa Proleña comercializa con ecofogones, un fogón con el que supuestamente hay un mejor aprovechamiento de la leña y elimina el humo.
Fanny Córdoba, del barrio Georgino Andrade, de Managua, es una pequeña empresaria, quien desde hace más de cuatro años utiliza ecofogones. Actualmente tiene dos: uno llamado ecobarril, en el que hace entre 140 y 150 nacatamales semanales y otro en el que elabora hasta 280 tortillas diarias.
Según doña Fanny, con estos equipos “no uso tanque de gas para nada, porque un tanque de gas me podría dilatar tres días, pero compro cien pesos de leña y eso me da para más de un mes”.
Leonardo Mayorga, gerente técnico de Proleña, explica que “las cocinas mejoradas son una buena opción para los pequeños negocios, como el de doña Fanny, sí tienen capacidad y muchas veces lo compran en efectivo o al crédito, porque hay un flujo de dinero constante y además la cocina es un instrumento de trabajo”.
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