Ramón Villarreal Bello
Según la señora Esmeralda Coronado, su hijo viajaba a Costa Rica desde los 5 años y era el menor de cuatro hermanos.
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A las 10:00 a.m. será sepultado Julio Antonio Barahona Coronado, de 26 años, el joven obrero de origen rivense, que perdió la vida en un accidente cuando hacía labores de soldadura en una construcción del cantón de Tibás en San José, Costa Rica.
El accidente ocurrió a las 10:30 a.m. del martes cuando Barahona Coronado hacía soldaduras en la construcción de una sucursal bancaria del Banco Nacional de Costa Rica.
Esmeralda Coronado dijo que su hijo resbaló cuando cruzaba de un andamio a otro y se precipitó a unos 15 metros de altura y cayó en un tubo que se le incrustó en el tórax.
El joven rivense laboraba desde diciembre para la empresa costarricense Estructura Metálica Jairo Ruiz, pero tenía dos semanas que la empresa lo llevó a laborar a Tibás.
El cuerpo del joven Barahona Coronado llegó al barrio San Francisco de Rivas, de donde era originario, la madrugada de ayer.
La señora Coronado dijo que la empresa costarricense cubrió todos los gastos para el traslado del cadáver desde la capital tica, hacia suelo nicaragüense.
Barahona Coronado dejó un hijo de 4 años en la orfandad, a quien acostumbraba visitar con frecuencia, señaló su madre, quien recordó que la última vez que el joven estuvo con su pequeño hijo fue en Semana Santa.
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